Humildad para el equilibrio

Por  14:17 h.

Después de todo, y se sabe perfectamente qué es todo, el Sevilla se asoma ya al balcón de los privilegiados en la Liga. Aparece quinto en la tabla, que si no es el lugar al que aspira sí que está muy cerca, y con esto vale por ahora, se puede dar por bueno el comienzo de la competición que ha firmado el equipo de Jiménez. Lo mejor, no obstante, es que sin terminar de redondear su fútbol sí que ha demostrado el cuadro blanquirrojo que tiene mucha dinamita, que tiene material de sobra para ser uno de los gallitos del Campeonato considerando, además, que tiene un margen de mejora que lo hace temible. Para ganarle tendrán que redoblar sus esfuerzos sus rivales y hacerlo todo bien, lo cual no es fácil.

Pero también se ha visto en estos primeros partidos del ejercicio que ahora mismo hay notorias diferencias de nivel entre los jugadores. Algunos han empezado el año perfectamente preparados y en un estado de forma suficiente para sufrir y para jugar, pero otros no están en la misma línea (Kanouté, Konko, Romaric o Adriano), necesitan rodaje y le plantean un problema al entrenador, que por un lado tiene que darles la oportunidad de jugar para que alcancen el ritmo adecuado -y se adapten los nuevos al fútbol español y al propio equipo- y por otro sabe que determinados cambios que haga pueden hacer muy vulnerable al bloque a día de hoy. Es su oficio y sólo él tiene que responder a esta exigencia, que está en su sueldo, pero seguro que en la búsqueda de este equilibrio no se encuentra cómodo Manolo Jiménez porque el status del Sevilla actual no le permite tomarse respiros ni sacrificar puntos o partidos.

En este caso concreto las llamadas rotaciones cobran más sentido por la necesidad de que jueguen unos que por el descanso que haya que darles a otros, pero es obligación del técnico hacer siempre un equipo competitivo en virtud del rival que se vaya a encontrar en cada ocasión, teniendo en cuenta que cualquier equipo de Primera tiene sus armas y que, como escribía arriba, todos van a multiplicar sus esfuerzos a la hora de enfrentarse a este Sevilla. Es decir, que al hacer su alineación debe tener Jiménez la humildad de reconocer las ventajas que esté concediendo al contrario si es que recurre a esas rotaciones, sobre todo en masa. Y debe tener cuidado.

La cosa, en cuanto a puntos, ha salido bien, pero la experiencia de los partidos con el Betis y el Español han enseñado muchas cosas. Que Manolo Jiménez quiera vivir con sus ideas, como dice, no puede discutirse. Triunfará o fracasará con ellas. Lo verdaderamente importante es que sea capaz de dejar a un lado el orgullo para sacar las conclusiones que le han ofrecido los últimos acontecimientos, porque de ellos puede hacer dos lecturas: que lo ha hecho muy bien o que ha tenido mucha suerte, y si no es modesto al analizar las cosas y para encontrar también el equilibrio entre aquellas decisiones acertadas que tomó y las que pusieron al equipo bajo un riesgo incalculable quizá el día que la fortuna no sea tan benévola se lleve un disgusto muy grande.

La ventaja que tiene el arahalense es que su plantilla es muy buena. Fantástica. Pero él tiene que estar a su altura porque si no se notarán mucho las diferencias.

Redacción

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