La fuerza de la costumbre

Por  2:22 h.

Si será verdad que a lo bueno es muy fácil acostumbrarse que la clasificación del Sevilla para la final de la Copa del Rey se ha asumido con una serenidad impensable hace un par de años en el seno de la familia sevillista, como si tuviera que ser así, como si esta semifinal con el Dépor fuera realmente un trámite.

Pero lo cierto es que lo ha sido. Un puro trámite. Un cumplir. Y ha sido sencillo: 5-0 en el global de la eliminatoria. Otra proeza. ¿O no lo es solventar una semifinal con ese rotundo marcador? Es que se dice pronto: 5-0. Y a otra cosa, mariposa. Mañana, el Recre.

Veo al Sevilla mejor que nunca. Incluso mejor que al final de la pasada campaña o que en ese espectacular arranque de la presente. El partido con el Dépor no sirve de referencia porque era jugar a las tres cartitas, a no complicarse, pero en el Bernabéu, donde el mejor Real Madrid de los últimos meses se jugaba la vida con una hinchada completamente entregada, el equipo de Juande dio un recital de buen fútbol durante muchos minutos y parecía en el descanso que los tres puntos no se les escapaban de ninguna forma. Juega el equipo de memoria, los futbolistas están sueltos como pocas veces se sentirán, son capaces de hacer cualquier cosa, de combinar, de encarar, de desbordar, de correr hasta el minuto 95… Y la velocidad. Dijo Caparrós el otro día que el Valencia tiene la velocidad “divino tesoro”, como la juventud, y es que la rapidez del juego es lo que decide. El Sevilla lo hace todo en quinta marcha y es muy difícil de parar porque la calidad de la técnica individual no desmerece a la colectiva. Controles orientados, pases milimetrados, combinaciones mágicas… Esas cosas sólo están al alcance de futbolistas de muy alto nivel, de modo que si es verdad que lo mejor de este Sevilla es el bloque, que nadie desprecie a las individualidades, porque es mentira que no sean grandes. Quizá no hagan grandes campañas de publicidad ni sean codiciadas piezas de marketing, pero estos jugadores son realmente buenos. Como el equipo. Que es fantástico.

Redacción

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