La pelota en sus botas

Por  20:25 h.

Hace unas semanas pidieron ambos su oportunidad para triunfar. Chevantón y Kerzhakov, futbolistas que llegaron al Sevilla precedidos por su bien ganada fama de picadores del área en otras ligas, se rendían ante la titularidad indiscutible de Kanouté y Luis Fabiano y con un gran respeto hacia el club que les paga declararon a ABC que tenían ofertas de otros equipos y que para ellos podría ser una buena oportunidad cambiar de aires para rehacer sus respectivas carreras, toda vez que las posibilidades de triunfar en el Sevilla, en cuyo once está carísimo entrar, eran cada vez menos. Monchi descartó desde el primer momento la marcha de cualquiera de ellos, en primer lugar porque mantiene la fe en dos buenos delanteros a los que fichó por algo, pero también porque sabía el de San Fernando que la cuesta de enero será este año más difícil por la fuga inevitable de Kanouté y Koné a la Copa de África, lo cual dejará a Chevantón y Kerzhakov como recursos de primera mano para el ataque sevillista, compañeros y alternativas para Luis Fabiano, y ahí tendrán ellos esa oportunidad que piden.

Ante el Barcelona tuvieron mala suerte los dos, porque cada uno tuvo una buena oportunidad para marcar y darle el triunfo a su equipo, pero se encontró con el larguero el uruguayo y cruzó en exceso su cabezazo el ruso. Sin embargo, este tramo de la competición, plagado de compromisos de fuste, no ha hecho más que arrancar y a buen seguro que los goles van a llegar con la firma de uno y otro. Lo que está por ver es en qué medida colaboran con sus compañeros y si son capaces de rendir lo suficiente para que el bloque mantenga su velocidad de crucero a pesar de las ausencias del citado Kanouté y de Keita, que si el primero es responsable arriba, el segundo lo es en la zona de creación (y de destrucción, claro) y por lo tanto pieza clave para el funcionamiento del equipo. Que las prestaciones del Sevilla no acusen la baja forzosa de estos dos jugadores debe ser el objetivo de Chevantón y Kerzhakov. Con este pensamiento han de trabajar y si se concentran en él y cumplen con el objetivo lograrán, de camino, reivindicarse sobre el terreno de juego, que es donde los futbolistas tienen que hablar. La pelota está en su tejado. O en su campo. O en sus botas.

Redacción

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