Que la FIFA los ponga firmes

Por  0:58 h.

Ha dicho el Comité de Competición que los internacionales del Sevilla pueden jugar el martes que viene contra el Betis e incorporarse después a sus respectivas selecciones, que la normativa es la que es y que las federaciones afectadas tienen que someterse a ella. Y como resulta que esas federaciones están pidiendo a sus jugadores, que en realidad son del Sevilla porque es el club de Nervión el que les paga, y muy bien, pues a Del Nido no le ha quedado otro remedio que acudir a la FIFA para que de una vez por todas aclare el entuerto.

El galimatías surge, según la resolución del Comité de Competición, porque las federaciones se pasan por el forro de sus caprichos las normas que rigen para todos y exigen derechos sin atender a los deberes. Y tienen las diferentes selecciones el derecho a reclamar a sus jugadores dentro de unos plazos, como tienen el deber de dejarlos con sus equipos fuera de esos plazos. El Sevilla, en realidad, es víctima de un desorden que implica presiones y, sobre todo, el chantaje emocional a unos futbolistas que al final se sienten incómodos y tratan de apretar al máximo para que les dejen marcharse, que ésta es otra y un día habría que hablar largo y tendido sobre los jugadores. Sabe perfectamente el presidente del club sevillista cuándo ha de dejar marchar a cada futbolista, pero también conoce la fuerza que los seleccionadoers hacen con todos ellos para que traten de liberarse de sus compromisos profesionales antes de lo debido y no quiere José María del Nido que sus chicos se queden aquí disgustados. Por eso ha de ser la FIFA la que dé un puñetazo sobre la mesa y le diga a cada federación que se deje de artimañas porque no pueden reclamar a sus internacionales uno o dos días antes de lo que marca el reglamento.

Y la verdad es que empieza a ser un poco cansino todo esto, porque el fútbol ha de servir para el disfrute, es decir, para el entretenimiento y para pasarlo bien, pero últimamente nos está tocando en Sevilla sufrir los desmanes y la falta de coordinación de los diferentes estamentos federativos, que se tiran la pelota de uno a otro enmarañando una situación que debería ser mucho más clara. Dice Valdano que el fútbol es “la cosa más importante de todas las cosas menos importantes”, y así ha de ser. No puede servir constantemente para todo lo contrario, o sea, para mantener en vilo a miles de personas, para soliviantar a unos y contentar a otros con agravios improcedentes e intolerables.

Hace bien el Sevilla, una vez más. Que de una vez la FIFA los ponga firmes a todos y que los jugadores sepan que se tienen que quedar y que las federaciones lo acepten porque no tienen derecho a más. Ahora bien, como la gente de Blatter diga desde Zurich que el asunto no está tan claro y no le dé toda la razón a la Española, para qué querremos más. Aspirinas para todos por culpa de muy pocos.

Redacción

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