Y encima tiene a Keita y Koné

Por  0:03 h.

Es noticia de actualidad que el Sevilla ha perdido cuatro partidos seguidos y arrecian las críticas contra Juande Ramos —algunas con fuerza y otras sotto voce—, pero la calidad del equipo sevillista es indiscutible y en cualquier momento, con toda seguridad, las aguas volverán a su cauce. Quizá no se cumplan las expectativas, puede ser, pero sin restarle importancia a algunas de las decisiones del entrenador que hayan resultado inapropiadas y sin dejar de subrayar los fallos en el remate, que son de los futbolistas, convendría admitir, sin buscar excusas, que hay unas circunstancias excepcionales que están condicionando al equipo.

¿Cómo ponderar el efecto que a nivel psicológico puede tener en el vestuario la pérdida de un compañero? ¿Cómo y cuánto influye en el rendimiento individual y colectivo entrar en la alta competición en agosto? ¿Qué tiempo necesita un entramado defensivo tan efectivo para volver a ajustarse perfectamente tras la baja de su gran puntal, léase Javi Navarro? ¿Hasta qué punto puede distraer a los profesionales el glamour y la exigencia de la Liga de Campeones? Hay muchos factores que inciden en el funcionamiento de un equipo de fútbol, y hay que tener en cuenta para ser justos que hasta este año aprovechó el Sevilla el viento de cola y que ahora le sopla de frente. El deporte conlleva la superación de la adversidad, pero no se puede obviar el perjuicio que supone la adversidad. Está ahí. Lo sorprendente, en fin, sería que a pesar de los elementos siguiera ganando partidos el conjunto sevillista con la solvencia y la contundencia de hace unos meses. Las cosas como son.

Sigue siendo un plantel excelente el del Sevilla. Cuenta con los mismos futbolistas que le han dado gloria al club y felicidad a sus aficionados. Que vuelva a funcionar como un reloj es cuestión de tiempo, pero también de ambiente, porque está comprobado que un entorno negativo, pesimista, alarmado, crítico o crispado influye decisivamente sobre cualquier equipo de fútbol. Con esto habría que quedarse. Con esto y con que además de lo que ya tenía, ahora tiene el Sevilla a Keita, una verdadera fiera para un centro del campo que ya era muy bueno, y sobre todo a Koné, un delantero que en sólo dos partidos ha causado una impresión inmejorable y que puede aportarle muchísimo al conjunto con un poco de tiempo. Sólo hay que tener confianza y la paciencia que este grupo merece.

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Redacción

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