Ya está en ventaja

Por  21:24 h.

El Sevilla es una balsa de aceite. Pasan los días, empieza a consumir fechas el verano y en la cuenta atrás hacia el comienzo de la próxima pretemporada se van cumpliendo en el club sevillista los objetivos fijados en el marco de la planificación de la campaña 2008-09, que el consejo de administración, oído el mensaje de Monchi, aprobó en bloque apenas se había clausurado el último ejercicio, cuyo desenlace final (clasificación para la Copa de la UEFA y no para la Liga de Campeones) se asumió en la casa nervionense con toda la naturalidad y en el estricto orden deportivo sin construir un drama improcedente por no haber logrado el equipo lo que el presidente había pedido insistentemente durante diez largos meses.

Con todo, se alarga el momento dulce que vive el sevillismo. La maquinaria de la sociedad blanquirroja, perfectamente engrasada por José María del Nido, funciona sin recesos y a pleno rendimiento por delegación de funciones. Se refuerza el prestigio del club, se facilita la proyección social y comercial de una marca que se identifica con el éxito y la consecuencia es que la entidad puede penetrar cada vez más y mejor en todos los mercados que resultan interesantes, fideliza a sus seguidores aún más si cabe y amplía, en fin, sus horizontes.

Ante un paisaje tan armónico como éste se puede pensar que realmente las cosas son más fáciles de lo que casi siempre parecen ser en el fútbol, puede interpretarse que es relativamente sencillo levantar y sostener un proyecto triunfador, pero no hay que olvidar que este Sevilla Fútbol Club de hoy, que se alimenta de su propia trayectoria alcista y que es capaz de amortiguar cualquier golpe hasta absorber sus efectos destructivos, se sostiene con firmeza sobre la humildad, el sufrimiento y la resignación que caracterizaron aquellos años en los que de la mano de Roberto Alés se inicio la catarsis de un club perdedor a uno ganador. Este es un bagage valiosísimo del que se aprovecha la ambición insuflada por Del Nido y con el que no cuentan los rivales, esclavos de la soberbia o la necesidad. Los rectores del Sevilla, sí, han sabido convertir la experiencia de varios años en un rico patrimonio intangible del que se desprende una fortísima y al mismo tiempo equilibrada autoestima de la que arranca una manera de hacer las cosas que quizá mucha gente no sabe apreciar. Lo que más se ve es lo que afecta al primer equipo, lógicamente, y que a estas alturas ya estén firmados cuatro de los cinco fichajes que se consideraban necesarios, y además todos ellos primeros espadas, como ha declarado Monchi con una satisfacción comprensible, es la señal inequívoca de que las ideas están claras, de que en las oficinas del Sánchez-Pizjuán se manejan perfectamente los tiempos, de que el criterio de la reinversión es innegociable en el contexto de una filosofía que ha destruido el dicho de que el que vende pierde y de que este Sevilla, en fin, compite en todos los campos todos los meses y días del año. Y este verano ya ha marcado gol.

Redacción

Redacción