Del Nido y la arrogancia calculada

Por  17:50 h.

“Espero que la prensa de Madrid no quiera desestabilizar a este Sevilla porque aspire a ganar la Liga y el Madrid no”. Casi no hace falta ponerle firma a la frase porque cualquier aficionado advierte en ella el pensamiento, el tono y hasta la prepotencia, más que reconocida aireada por él mismo como una virtud, del presidente Del Nido.

Lo que sí es necesario aclararle a quien la oyera o viera impresa sin más referencias es que la frase, lanzada en respuesta a la divulgación de una supuesta ofensiva del poderoso y ahora alicaído club de Chamartín por Daniel Alves, no está pronunciada precisamente en una peña sevillista, sino en un acto de amplia resonancia mediática organizado en la capital del Reino por el Foro Ferrándiz. Bajo la premisa de que “la arrogancia no es mala cuando es sevillista”, o algo así, José María del Nido se atrevió a considerar a su equipo algo más que aspirante a la Liga –“pelearemos con el Barcelona… y ganaremos”– y hasta lanzó un órdago al Realísimo a cuenta de cualquier oferta que pueda distraer ahora mismo la atención del formidable lateral brasileño: “Podría hablarse mejor de cuántos jugadores del Madrid quiere fichar el Sevilla”. En resumen, una considerable retahíla de bravatas… si no fuera porque tanta incontinencia verbal está estudiada, medida y respaldada por la asombrosa gestión del equipo que Del Nido encabeza, que ha dado al club, en un tiempo récord, dos títulos europeos, unos fondos positivos propios de 40 millones de euros a partir de una deuda de 42 y una lista de espera de miles de aficionados que no podrán ver satisfecho su deseo de ser abonados del Sevilla hasta que sea una realidad el nuevo Ramón Sánchez-Pizjuán.

No es el Sevilla un club donde se improvise –ahí está la gestión de la dirección deportiva– y sería de ilusos pensar que su máximo responsable, el hombre del “sí o sí”, conduce su trabajo y sus decisiones por los mismos caminos de prepotencia que elige para acaparar titulares en Madrid o tocarle las narices al entrenador del Barcelona ofreciéndole un puesto en el Sevilla Atlético. No se fíen de ese Del Nido. Esa arrogancia está calculada al milímetro. El presidente del Sevilla venderá a Daniel y a quien haga falta en cuanto a algún “grande” se le vaya la cabeza. Dentro de lo azaroso que es el fútbol y lo relativos que en este negocio son tanto el crecimiento como las crisis, porque al fin y al cabo todo depende de que entre la pelota, si la construcción del mejor Sevilla de la historia no está asentada sobre pies de barro es por haberse desarrollado con fidelidad al principio de que todo jugador es vendible. ¿Y comprable? Bueno, también, siempre que no pase de nueve millones de euros.

Redacción

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