El “multiusos” de Mali

Por  13:33 h.

La Copa de la UEFA, el torneo del que es vigente campeón, le ha demostrado al Sevilla algo que también en determinados partidos de Liga se había hecho patente: la profundidad de su plantilla, con ser considerable, no da para presumir de tener dos equipos capaces de ofrecer un rendimiento similar ni dos jugadores de una calidad pareja por cada demarcación. Como frase más o menos llamativa lanzada desde las más altas instancias del club estaba bien; como realidad palpable, se viene abajo en cuanto se le dan noventa minutos a futbolistas que no están en condiciones de pelearle el puesto a los dieciséis o diecisiete jugadores que tienen al Sevilla donde está: líder de la Liga y único equipo español que aguanta vivo en tres competiciones. Juande lo sabe mejor que nadie y por eso, cada vez que las circunstancias aconsejan refrescar al equipo, lo hace no en bloque sino con una distribución de esfuerzos y minutos que permita mantener, en cada partido, al menos la mitad del bloque utilizado en el encuentro anterior. Pero si el equipo se resiente cuando la obviedad de que los futbolistas no son máquinas obliga a tocar su columna vertebral, cuando el que descansa es Kanoute ya no cabe hablar de contratiempo sino de la pérdida de un jugador ahora mismo insustituible. Se vio en la UEFA frente al Shakthtar Donetsk, un rival que no está a la altura del potencial del Sevilla pero que ahora tiene bastantes más posibilidades de pasar a cuartos que el todavía poseedor del título. Sin el delantero de Mali, al Sevilla le faltan unos cuantos jugadores en uno: le falta el goleador, le falta el que mejor abre la pelota a las bandas, le falta la referencia para el juego aéreo, le falta el que mejor aguanta el balón arriba aunque esté rodeado de contrarios…En el polo opuesto, cabe hablar de jugadores que no dan la talla esperada. Algunos no aparecen ya nunca en las alineaciones o incluso se han buscado otro equipo. El propio partido contra el Shakhtar le ofreció noventa minutos para reivindicarse al futbolista llamado a tapar la que probablemente era, y lastimosamente sigue siendo, la mayor carencia arrastrada por el Sevilla desde campañas anteriores: el juego a balón parado. Duda demostró que no tiene el ritmo mínimo para jugar en el líder de Primera. Ni en la banda ni en el centro. Se le está yendo la temporada y apenas acumula cuatro detalles –la jugada que acabó en el gol de Renato en el primer derbi, el pase a Kerzhakov en el penalti al ruso contra los ucranianos, un par de faltas bien tiradas…– para justificar su fichaje. En la hora del esfuerzo final, en el último tirón de un ejercicio encaminado a ser glorioso, el Sevilla va a depender de que su columna vertebral, con el multiusos de Mali a la cabeza, falte lo menos posible.

Redacción

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