Catarsis tras el derbi

Por  17:01 h.

No ha sido casual que el Sevilla de Jiménez haya recuperado sus señas de identidad y su solvencia tras la disputa del derbi. El equipo, tras una pretemporada esperanzadora e ilusionante, había comenzado el curso de manera timorata, con dudas y sin un sello definido. En ello influyeron varios factores que se han ido corrigiendo con el paso de los partidos. La defensa no parecía ajustada por el flanco derecho, la pareja de mediocentros no estaba equilibrada, Kanouté estaba bajo de forma –apenas había trabajado con continuidad durante el verano- y Renato no estaba disponible. En medio de esta situación de incertidumbre llegó el derbi y la difícilmente explicable y entendible decisión del técnico de Arahal de revolucionar el once en un pleito tan focalizado para la afición. Se jugó con fuego y, aunque no se produjo el incendio, el empate en Heliópolis sí dejó quemaduras de primer grado. Del Nido, al que no le agradó nada que se optara por experimentar ante el eterno rival, lanzó su mensaje posterior en el que habló de la necesidad de saber convivir con la presión y con el hecho de que toda derrota conllevara una pequeña crisis.

Tras esa pequeña tempestad el equipo ha encadenado tres victorias en ocho días, cada cual más convincente que la anterior. El Sevilla postderbi se muestra solvente en defensa y con recursos ofensivos para seguir metiendo miedo en cualquier escenario que se presente. La velocidad de crucero parece recuperada y ahora cuestión de saber manejar una plantilla llena de recursos y alternativas. Jiménez parece haber dado con la tecla para ajustar la defensa y con esa base y la pegada arriba este Sevilla está “condenado” a seguir ganando muchos partidos. Si además logra desterrar ciertos “tics” de entrenador medroso y “amarrategui” sus partidarios ganarán por goleada a sus detractores, lo que aún no ocurre a pesar de lo contundente de sus números como entrenador del equipo de su alma.

Redacción

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