Construido desde atrás

Por  17:41 h.

Esta vez le dio la razón a Manolo Jiménez lo planteado en la pizarra. Necesitaba el Sevilla los tres puntos para seguir manteniendo viva la esperanza en su objetivo de seguir jugando en Europa con la clase A, Además le urgía sobremanera al técnico de Arahal que le salieran las cosas a los suyos notándose su mano. Arriesgó alineando a Fazio —falto de ritmo de competición tras el parón sufrido desde que dejó de jugar por decisión técnica— por delante de la defensa y poniendo más adelantados a Keita y Renato, lo que conllevaba además utilizar a un solo punta nato. Como tantas veces ha quedado demostrado, no ataca más el que más delanteros alinea, y si el Sevilla ayer tuvo presencia y llegada arriba, lo más notable es que lo consiguió sin ver comprometida su portería. El choque ante los de Pellegrini fue, junto al disputado ante el cadavérico Zaragoza de Irureta, el de menos compromiso para la meta defendida por Palop. Lo único que mantuvo en vilo al sevillismo hasta el final fue la falta de acierto rematador de los suyos, especialmente en la segunda mitad, donde la contras fueron continuas, pero casi siempre mal resueltas en la definición o en el último pase. El 2-0, engrandecido en su valor por ser frente a quien fue, hace ver que este Sevilla no está muerto, que puede seguir dando guerra hasta el final si al carro de Jiménez se suman jugadores como Renato o el mismo Fazio, y, sobre todo, si la propia afición deja los juicios sumarísimos para el final de la temporada. El equipo dio muestras de no haber arrojado la toalla y reclama el aliento para el último sprint liguero.

Redacción

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