Demasiadas desaplicaciones

Por  20:34 h.

Un error clamoroso de Adriano, a los cinco minutos, y otro no menos evitable de Romaric, a cinco del final, posibilitaron la victoria del Valencia. La virtud principal del cuadro de Emery fue no desperdiciar esos cándidos regalos de los jugadores del Sevilla para poder acudir al choque de vuelta en Nervión con una mínima ventaja. El tempranero 1-0 quizás condicionara el juego ramplón del conjunto de Jiménez en el primer período, pero conformarse con esa derrota mínima sin anotar en feudo ajeno era demasiado peligroso. Así lo debieron entender el equipo y el técnico, visto el paso adelante dado desde el arranque de la segunda mitad.
Esta vez sí dio resultado que Capel jugase a pierna cambiada. El de Albox puso en más apuros a Moretti de los que le había ocasionado un renqueante Jesús Navas. El juego entre líneas de Renato volvió a ser determinante en la mejoría sevillista. También el contar con un Luis Fabiano muy enchufado y dispuesto a poner a prueba las cualidades del inexperto Guaita. La evidente mejoría sevillista se vio favorecida por el error de apreciación del juez de línea en el 1-2 de Adriano, aunque en esa misma jugada también hubo falta clara sobre el goleador paulista. La pena es que no se aprovecharon después los nervios valencianistas para haber dejado casi resuelta la eliminatoria. Les faltó determinación, fuerza y precisión a los dos mediocentros sevillistas para haber llevado el peso del juego hasta el final.
Por ahí encontró el Valencia la vía para pasar en los minutos finales de dominado a dominador y ver premiado su arreón postrero con dos goles que le otorgan una ligera ventaja para la vuelta. Palop, al final del partido, recordó lo ocurrido la temporada pasada en la Champions frente al Fenerbahçe (el resultado de la ida en Estambul era idéntico al de anoche). Esperemos que la vuelta copera esta vez no traiga las mismas consecuencias.

Redacción

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