Dicen que nunca se rinde…

Por  14:10 h.

Así reza en el himno del Arrebato y a ello está apelando el equipo de Jiménez en sus últimos compromisos coperos en Nervión, y con ello ha logrado seguir manteniendo viva la llama de estar en los carteles de la final de Mestalla. Épica y merecida fue su victoria frente al Valencia en la vuelta de cuartos de final, y épica y corta también fue la de anoche en la ida de semifinales ante el Athletic. La diferencia entre una y otra estribó en que en la lograda frente al conjunto de Emery sólo hubo que luchar contra el rival y las limitaciones propias, mientras que en la conseguida ante la tropa de Caparrós se tuvo que añadir la dificultad de un terreno de juego casi impracticable por la lluvia, circunstancia que favorecía el juego defensivo del conjunto vasco. El 2-1 no es un resultado cómodo para afrontar la vuelta y pocos sevillistas lo hubieran firmado antes de comenzar el pleito, pero visto cómo se pusieron las cosas con el tanto de Llorente -la gran amenaza para la vuelta- se antoja oro puro. Cuando el balón pudo correr libre de charcos por el empapado césped del Sánchez-Pizjuán se pudieron evidenciar las diferencias entre uno y otro equipo.

Claro que la vuelta será otra historia, porque el que entonces jugará con la grada rugiendo a su favor será el histórico club bilbaíno. Cuatro semanas restan para que Athletic y Sevilla vuelvan a colisionar con la zanahoria de poder jugarse a un partido la Copa del Rey 2009. La cita llegará además con la antesala del pleito liguero en el mismo San Mamés. A saber quién estará entonces en un estado de gracia y quién en horas bajas. Antes del choque de ayer venían reforzados los adiestrados por el técnico utrerano y alicaídos los que dirige el de Arahal. Al final del partido las sensaciones fueron todo lo contrario. El Athletic se fue macullando la idea de que había desperdiciado una gran oportunidad de dejar tocado al Sevilla y éste henchido de moral por haberle dado la vuelta a un resultado sobreponiéndose a las adversidades, entre ellas desperdiciar un penalti poco antes de firmar el 2-1. Ese resultado, tal y como se desarrolló el encuentro, le permite además cargar las pilas, de moral y recursos -Acosta evidenció que está para jugar de inicio-, para el derbi. Pero éste será otra historia y seguro que también dará mucho que hablar y para escribir.

Redacción

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