Infeliz cumpleaños

Por  14:10 h.

Hay veces en que el pez chico se come al grande. Sobre todo si el reconocido como más rico, más listo y hasta más guapo pierde sus señas de identidad, tiene una pájara o simplemente le coge la ocasión ahíto de victorias y halagos. Algo de esto le ocurrió ayer tarde al conjunto de Manolo Jiménez ante un Málaga ordenado, disciplinado y con ese plus de motivación que en la capital costasoleña le inoculan a estos partidos sin que exista correspondencia en la hispalense. El conjunto de Antonio Tapia ganó con todo merecimiento, pues fue mejor de campana a campana. Tuvo más ritmo, a todos sus jugadores enchufados y, lógicamente más frescos que sus oponentes. El gol de Adrián a los quince minutos desnudó muy pronto a un Sevilla irreconocible en el día de ayer. El Málaga le dio mucha importancia al balón, no jugó como equipo pequeño preocupado sólo por defender, y sus limitaciones sólo salieron a relucir cuando tuvo la oportunidad de sentenciar al contragolpe a raíz de que el Sevilla jugase con diez por la autoexpulsión de Adriano.

Si en la primera parte un Maresca lento, previsible y errático en el pase lastró el juego del equipo, en la segunda quedó patente que jugadores como Renato, Luis Fabiano y, especialmente, Chevantón están lejos de su forma ideal. Los dos primeros apenas se encontraron en el primer tiempo y difícilmente podía establecerse la conexión en la segunda entre el «10» brasileño y el alocado charrúa. Todo ello contribuyó a que Jiménez tuviera un desdichado cumpleaños en el banquillo del primer equipo y que las opciones de dormir como líder se esfumasen.

Redacción

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