Jiménez y la Prensa

Por  20:53 h.

Nunca fueron fáciles las relaciones de Manolo Jiménez con los medios de comunicación. El que fuera internacional y mundialista en Italia 90 andaba excesivamente pendiente de lo que la prensa decía de él cuando tenía casi en propiedad el puesto de lateral zurdo en la defensa sevillista, y solía pleitear con el cronista de turno sobre las puntuaciones que recibía por su labor, ya que casi siempre le parecían que eran demasiado rácanas para sus méritos. El paso de los años y el trasvase profesional de futbolista a entrenador no parece haber atemperado esa fijación del técnico de Arahal por ponerle la lupa a todo juicio, oral o escrito, que afecte a su trabajo. El pasado sábado dio muestras sobradas de ello en una rueda de prensa en la que no sólo estuvo demasiado quisquilloso –lo que ya era habitual en otras comparecencias anteriores- ante las preguntas que le llegaban, sino que no dudó en pasar al ataque para contrarrestar las críticas recibidas tras la inesperada eliminación de la Liga de Campeones. Considero que a la hora de valorar al muy trabajador Manolo Jiménez tanto la prensa en general como buena parte de la afición ha tenido muy poca paciencia, y que tampoco se ha ponderado en su justa medida las complicadas circunstancias en las que se hizo cargo de la primera plantilla sevillista. Su cuenta de resultados en el campeonato de la regularidad es hasta ahora más que estimable, como lo evidencia el dato de que esté a dos puntos de esa cuarta plaza que se presentaba como objetivo mínimo para el presente curso, y que sólo dos equipos, Real Madrid y Barcelona, han sumado más que el Sevilla en la vuelta completa disputada tras el relevo del laureado Juande Ramos. También hay que colocar en la balanza el hecho de que no se haya llegado todo lo lejos que se pretendía en las dos competiciones que se resuelven por eliminatoria, que es lo que ha crispado al sector más crítico de la afición. Caer en la Copa del Rey sin perder ante el Barcelona o que los penaltis fueran los que truncaran el sueño de hacer historia en Champions en la primera participación del club nervionense bajo esa denominación ha sido algo más que fruto del infortunio. En cualquier caso no hace bien Jiménez peleándose con molinos de viento, pues da la impresión de encajar mal las críticas, sean estas más o menos aceradas o desproporcionadas. Siendo la labor del ex técnico del filial digna de ser destacada por determinados aspectos, también debe reconocer que es manifiestamente mejorable en puntos concretos por todos conocidos. Poner el dedo en esa llaga no debe tomarlo como una puñalada trapera. No entender esa cuestión básica es no haber asimilado que esa es una de las cargas que conlleva dirigir a una plantilla de la calidad y potencial que atesora la del Sevilla F. C. y hacerlo en una Liga tan competitiva y de la exigencia de la española.

Redacción

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