Nadal recibe a Federer

Por  21:36 h.

Valga el símil para presentar el muy atractivo encuentro de este sábado en el Sánchez-Pizjuán, pese a que considero que no estuvo muy afortunado Bernd Schuster al comparar a su equipo con el por ahora indiscutible número uno del tenis mundial. Lo que pudo considerarse una bravuconada no parece tanto a tenor de los resultados -y sólo en contadas ocasiones el juego- que está cosechando el Real Madrid en lo que va de campeonato liguero.
El inapelable 1-5 logrado en un feudo tan hostil para la causa merengue como es Mestalla ha venido a reforzar el discurso del crecido, y casi siempre arisco con la prensa, técnico alemán. Ahora tiene ante sí otra reválida comprometida en Nervión, por mucho que el Sevilla no esté a estas alturas en el pelotón de equipos que persigue al líder del campeonato.

En el recuerdo más cercano están los dos encuentros que enfrentaron en agosto al campeón de la pasada Liga con el de la Copa del Rey, con la Supercopa en juego. El 6-3 de resonancias tenísticas a favor de la tropa entonces entrenada por Juande resultó esclarecedor sobre las diferencias existentes entonces entre un equipo que sabía a lo que jugaba y tenía además mucha pegada arriba, y otro en plena fase de transformación y sin tener asimiladas las señas de identidad del nuevo técnico.

Casi tres meses después las circunstancias son bien distintas. El vencedor del primer título de la temporada se ha visto sacudido en este tiempo por demasiadas circunstancias adversas como para no haberse visto afectado en sus resultados. Ya no lo comanda el entrenador que lo hizo pentacampeón en poco más de dos años, sino un ilusionado técnico de la casa que apenas lleva cinco entrenamientos para disputar tres encuentros ante rivales de la enjundia de Valencia, Atlético de Madrid y Real Madrid.

Decía Schuster días atrás que a este Sevilla era capaz de entrenarlo "cualquiera, incluso los periodistas". Su frase poco afortunada, por equívoca, no dejaba muy bien parado al que tantos méritos ha acumulado durante más de siete años en el filial, con la ilusión de que se le presentara la oportunidad que le ha brindado la "fuga" al Tottenham del entrenador más laureado de la historia del Sevilla. Después ha tenido don Bernardo la hombría de llamar a su colega de Arahal para pedirle disculpas, por lo que no será por esta cuestión por la que se caldee aún más de forma innecesaria el pleito que juzgará, a partir de las diez de la noche, el tal Álvarez Izquierdo, de recuerdo ingrato para el Almería.

Banquillos al margen, el partido estelar de la undécima jornada tendrá otros duelos particulares. Para empezar el de la portería. No se le da muy bien a Casillas los partidos en Nervión pues ha encajado diez goles en sus tres últimas visitas. Al otro lado estará Palop, que puede ser su compañero en la próxima Eurocopa pese a que no ha tenido el arranque de campaña esperado. Frente a ambos dos de las delanteras más realizadoras de Europa y en perfecto estado de revista en lo que va de curso. A la efectividad de Van Nistelrooy, vital para que el Madrid se alzara campeón en junio, se está uniendo el renacer de Raúl, el estado de gracia de Robinho y el aporte anotador nada despreciable de Sergio Ramos. En el Sevilla, Kanouté sigue en su línea de la temporada anterior y Luis Fabiano parece que dispuesto a triunfar definitivamente en un club europeo. Si además la pareja Poulsen y Keita está a su mejor nivel, como mostró ante el Valencia, el líder lo tendrá crudo para salir con los tres puntos del feudo sevillista. Con la afición volcada a su favor el escenario se parecerá más a Roland Garrós que a Wimbledon. Siendo así, apuesten por Nadal.

Redacción

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