Sevilla Atlético, el gran hermano pequeño

Por  14:03 h.

El filial, lejos de quedarse atrás, no quiere ser menos que su hermano mayor y, como ya hizo el Sevilla C al subir a Tercera, quiere coronar su ya de por sí brillante temporada alcanzando lo que se le ha resistido en las tres últimas temporadas. La joven y competitiva tropa que comanda Manolo Jiménez se merece también el reconocimiento por seguir dando frutos con resultados, sin abandonar la proyección de jugadores al primer equipo, pues ha conseguido por cuarto año consecutivo clasificarse para los “play off”de ascenso a Segunda.

La espectacular marcha del conjunto de Juande Ramos y el brillo que ello despide solapa muchas de las cosas que se hacen bien en el club de Nervión a otros niveles. Ahora que todo el interés informativo se centra, lógicamente, en la final del próximo miércoles en Glasgow, merece la pena detenerse en rendir homenaje a ese hombre de club, lo fue durante muchas temporadas como futbolista y lo es ahora como entrenador, que es Manolo Jiménez. Algo más de casta, esa que se coreaba en las gradas del Sánchez-Pizjuán apelando a la “testiculina” que ponía sobre el campo, hay que tener para conseguir los frutos que está logrando como técnico del segundo equipo. No es ya el sinfín de futbolistas que han pasado a sus órdenes y que han debutado en Primera, sino también que ese continuo trasiego de jugadores ascendidos en el escalafón no ha impedido que el equipo sea de lo más competitivo en la categoría. En su primer año al frente del club consiguió subir al filial a Segunda B de manera holgada y brillante, y con el logrado ahora, a falta de dos jornadas para que termine la Liga, lleva acumuladas cuatro clasificaciones para jugarse a todo o nada el ascenso a la mal llamada División de Plata. Otro metal más precioso debería premiar la labor del que fuera mundialista en Italia 90 y a sus colaboradores más directos. El Sevilla Atlético también da alegrías a un club al que no debe nublarle la vista el éxito. Ahora sólo falta que esta vez no le falte la fortuna ni el acierto en los cruces definitivos de los “play off”, que a la cuarta sea la vencida y ya sólo le separe un escalón de su hermano mayor. Se lo merecen.

Redacción

Redacción