El nivel de vida

Por  2:12 h.

"El Sevilla no puede soportar un equipo de Champions sin estar en la Champions". La frase es de José María Cruz, director general del Sevilla, quizás la persona que, junto con Del Nido, mejor conozca cómo funcionan todas las piezas del engranaje del club de Nervión. La sentencia no debe abandonarse entre la pila de opiniones que se vierten día a día en el mundo del fútbol. Es un aviso, una fotografía de la realidad, un planteamiento de una sensatez indiscutible. El Sevilla ha llegado a tal punto que para saciar a las fieras deportivas que tiene en su vestuario necesita carne de primera calidad, si entra en el menú del doctor Escribano, está claro.

Se ha ahorrado un buen pico el Sevilla con los altos emolumentos de Aitor Ocio, Juande Ramos, Jesuli y Fernando Sales –éste aún pendiente de un fallo judicial– e incluso ha solucionado algunos debes con los haberes conseguidos con Hinkel y Kerzhakov, pero parece que el futuro obligará a tenerle menos cariño a ídolos y más al dinero que pueda entrar por ellos. La gestión no puede ser criticada, pero tiene su dosis de realidad que convierte en vértigo la pugna con clubes que soportan estructuras millonarias. El Sevilla está creciendo y tendrá que seguir vendiendo para dar más estirones. Le ha salido siempre bien, así que habrá que seguir confiando en el buen ojo para los negocios de Del Nido.

Sin embargo, el nivel de vida en el que se ha instalado el club obliga a demasiado en el aspecto deportivo. De ahí el enfado por la derrota en Estambul: cero euros para las arcas. Menos mal que Jiménez está logrando números parciales de campeón de Liga entre críticas a su labor y desconfianza del entorno al primer contratiempo que asome por cualquier césped. La Champions vuelve a estar muy cerca. Si no fuera así, todo se tambalearía. El obús de Del Nido está hoy dirigido hacia la zona más débil de los rivales, pero si la pelotita deja de entrar quizás estalle antes de salir.

Redacción

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