Mosquera: hoy sí, ayer no

Por  17:23 h.

Las meteduras de pata de los futbolistas tienen tanto calado como sus sueldos y la trascendencia que tienen cada uno de sus actos. Igual que el elogio es casi siempre desmedido cuando se juega bien, los fallos humanos o profesionales se pagan en este escenario público. Donde tienen que hablar es sobre el césped, porque es el lugar de su trabajo, por lo que tienen fama, dinero y, a veces, gloria. Cuando yerran lejos de él, dejan de ser ejemplos de deportividad. El caso Mosquera está más que analizado, debatido y, por suerte, solucionado.

Sin embargo, estaba por ver si tenía arreglo su fútbol. Sus movimientos sobre el verde no tenían nada que ver con lo que se presuponía por coste y soldada. Eso era antes. El nuevo Mosquera, picado en su orgullo y con un pie fuera durante toda la semana, respondió a su entrenador. Jugó bien y fue de los mejores, pero tampoco es Daniel Alves. Quizás exagera Jiménez al vender tanto ese paso hacia delante. No tiene mérito hacerlo cuando, supuestamente, se tienen esas condiciones y la obligación profesional de acometerlo con esas bajas de compañeros. Lo ha pasado mal Mosquera, pero también otros en esta historia. Debe hablar con su fútbol y ya está. Ayer lo hizo y el Mosquera de hoy es el que se buscaba y al fin se encontró. Hace unas semanas jugaba a otra cosa y recibía críticas. Ahí queda el elogio.

Redacción

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