Oferta, que algo queda

Por  16:18 h.

Para muchos, el ejemplo de que un equipo funcione es que sus jugadores sean tentados por clubes con potencial económico igual o superior. Es el índice de acierto deportivo y el primer paso para la desestabilización. El Sevilla ha sabido llevar muy bien, excelentemente bien, esta fase de tentaciones irrechazables que han pasado sus futbolistas, pero todo tiene un límite. Está claro que nunca es casualidad que cuando un equipo pretende o demuestra que puede alcanzar los objetivos de otros poderosos, éstos sacan a pasear sus chequeras y juegan su partido fuera del campo. Luis Fabiano, Daniel Alves, Poulsen… Es lógico y normal que estos cracks tengan novias deportivas, pero quizás el runrún ni sea tan cierto ni vaya a solucionar las vidas de sus protagonistas, sino todo lo contrario. De todas formas, ahí confluyen muchos intereses, no sólo los de los clubes, sino los de unos jugadores que saben que su carrera es corta y con la que tienen que solucionar toda una vida (la suya) o varias (sus familiares). Sin embargo, Del Nido es el mejor cortafuegos para este incendio provocado con tantos frentes. Une a su grupo y rechaza todo lo rechazable hasta que no sea el momento. Está claro que el verano será proceloso en este sentido pero, ¿cuál no lo es? ¿Acaso no se hablará de la marcha de Daniel, Poulsen o Luis Fabiano? Incluso apuesten por algunos más, pero todo a su tiempo porque para ponerle dificultades a los equipos ya está el propio juego, tan bello y atractivo que hace que hablemos hasta de cuestiones que no tienen nada que ver con él.

Redacción

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