Precacuión

Por  14:19 h.

Cuando lo políticamente correcto consiste en montarse en el bólido de la ilusión impulsado por los resultados hay que prestar atención a los discursos de calma, precaución y sosiego. Nadie sale campeón de Liga en una pretemporada. Ni mucho menos. Es el verano el tiempo de consolidar conceptos, generar ilusión y demostrar que el proyecto va por buen camino, pero éste aún no se ha comenzado a andar. Será en Santander cuando el bloque de Jiménez tenga que refrendar esas sensaciones. Entonces no servirá de nada la imagen ofrecida ante Milan, Arsenal, Inter o Villarreal. La Liga es otra cosa y las impresiones, las pintas sólo son pistas para los que apuestan.

La calma debe llegar desde la memoria de las temporadas anteriores. La euforia temprana nunca es positiva. Es más bien contraproducente. No hay que recordar tampoco pretemporadas de hace una década tan exitosas como las de hoy y cómo acabó la cosa entonces. El Sevilla de hogaño es bien diferente, ofrece muchas más garantías. La apuesta por Jiménez parece acertada, la reacción de la dirección deportiva ante las ventas se antoja afortunada, el rendimiento en el campo está en franca evolución, pero… Siempre hay un pero, y en este caso es que aún no ha empezado a rodar el balón de manera oficial. Y ahí es donde tienen que aparecer las palabras calma, precaución y cordura. Dice Palop que es el mejor Sevilla de los cuatro años que lleva aquí, los rivales elogian el nivel de este equipo, el Barcelona también se vuelve loco con Capel, los canteranos vuelven a ser pujantes… Todo es positivo y el sevillismo tiene que disfrutarlo porque quien lo trabaja, lo merece. Sin embargo, no está de más que alguien aparezca pidiendo calma porque la euforia desmedida sólo es el anticipo de las decepciones, aunque ¿quién le impide soñar ahora al Sevilla?

Redacción

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