Como un grande

Por  20:18 h.

Y es que no sólo son los cinco títulos ni los sueldos, sino el próspero futuro que puede ofrecer esta entidad lo que provoca este complicado escenario para los protagonistas con sus respectivos clubes. La seguridad de tener al Sevilla detrás les invita a decantar abiertamente las negociaciones. Eso ocurre con pocos clubes más. En España, quizás el Barcelona o el Madrid, pero el resto son excepciones. Otra cosa es que lo digan lo que están en la casa propia, porque ahí el panorama es diferente. Se ha convertido en el preludio de un fichaje la aparición de estos jugadores valorando al que pretenden que sea su nuevo club y poniendo en un brete a sus dirigentes. Las formas son discutibles, está claro, como eso de acogerse al artículo 17 (por el que llegó De Sanctis), aunque el club de Nervión ya ha decidido que no lo hará más, pero el significado también. Por si las clasificaciones no lo dejan claro, por si alguien tenía dudas, esas reacciones son las que confirman el buen camino del club sevillista para estar entre los grandes.

Con las grandes cabeceras pendientes de pillar a Cristiano Ronaldo sentado en una pastelería poniéndose tibio de merengue para interpretar que cada vez está más cerca de Concha Espina, las últimas semanas están sirviendo también para escuchar -eso sí, con más contundencia- a varios futbolistas reclamando que sus clubes les abran las puertas para poder jugar en Nervión el año próximo. Fernando Navarro, Romaric, Bruno… Cuando han tenido un micrófono por delante no lo han dudado a la hora de hacer pública su apuesta de futuro. Es la estrategia de un club grande, un club deseado, el que puede elegir y no tiene que conformarse con lo que le dejan los demás. Otra cosa es el rendimiento de los futbolistas, pero las sensaciones que dejan estas voluntades públicas son el mejor indicio para valorar la grandeza que alcanza el club sevillista.

Redacción

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