Uno de los nuestros

Por  0:21 h.

Los méritos que Jiménez ha acumulado van reduciéndose a pasos agigantados a medida que avanza la Liga. A la temporada no le queda casi nada y aún todo está en juego, pero la fiel hinchada sevillista ya no cree ciegamente en su técnico, si es que alguna vez lo hizo. Jiménez es el culpable de las derrotas y uno más en las victorias. Sea por lo que sea, es lo que le queda al de Arahal. Sus nervios y su inquietud son latentes no sólo para el que ve los toros desde la barrera, sino para los que perciben todos los días el olor a lilimento. Se juega mucho en pocas semanas, quizás tanto como algunos de sus futbolistas, y sus decisiones nunca son sentencias, ya que merecen demasiada discusión. Después del soso empate ante el Murcia buscó un hueco en el cómodo argumento de la preparación física y la extensión de la temporada. El año anterior también empezó pronto y fue un mérito. Quizás si Luis Fabiano en lugar de haber tirado al palo, la mete dentro la visión sería diferente, pero eso es especular.

Con ello, lo que avala a Jiménez es que es "uno de los nuestros", Del Nido dixit. Si eso es lo que le mantiene en el sitio, complicado futuro se le presenta. Habrá cola para ser también de los de Del Nido. Este verano la cosa irá de entrenadores, como el año pasado lo fue de centrales. Quizás el Sevilla tenga que buscar de las dos cosas, viendo cómo ha sido la temporada. Si Jiménez sigue será una buena señal porque querrá decir que, al menos, en estas cuatro jornadas ha remontado el vuelo y ha garantizado su segunda presencia en la Liga de Campeones. Aunque, quizás, ni siquiera con esta hazaña tenga asegurado el sitio. El fútbol es cruel y mima poco a los de la casa (el que quiera un ejemplo, que mire al otro barrio), pero hay momentos en los que la ansiada grandeza llega por el sacrificio de los más cercanos, le duela a quien le duela.

Redacción

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