Álex Muñoz y Berrocal, defensas del Sevilla Atlético, luchan por un balón con el delantero del Huesca. Foto: LaLiga
Álex Muñoz y Berrocal, defensas del Sevilla Atlético, luchan por un balón con el delantero del Huesca. Foto: LaLiga

1-2-3, el Sevilla Atlético, último otra vez

Resulta esclarecedor que la mejor camada en mucho tiempo del filial haya acabado sólo con Borja Lasso, y de forma testimonial, en la primera plantilla
Por  9:50 h.

El Sevilla Atlético, último clasificado de la Segunda división, la 1-2-3 en la que responde otra vez tras su gran ejercicio la pasada temporada, no sabe lo que es ganar. No sólo los partidos en este inicio de campaña, sino también la confianza de los técnicos, el eslabón más importante para la gente joven, porque sin profesionales que apuesten por ella cuando por su rendimiento pide paso corre peligro de estancarse.

No ayuda tampoco la indefinición del club acerca de qué se espera del filial. Si de verdad interesa tenerlo en Segunda división y para qué, por cuanto desde la dirección deportiva se avisa de que la exigencia del primer equipo impone un listón casi inalcanzable para las hornadas de futbolistas que salen de la carretera de Utrera. Si abastecerlo se considera una quimera, ahí hay una razón de peso que explique la desidia con la que se planificó la temporada. Se fueron pilares básicos, empezando por el entrenador, y no hubo una apuesta fuerte (con ocho millones de ingresos de la LFP ya se podía) para reforzarlo.

Resulta esclarecedor que la mejor camada en mucho tiempo del segundo equipo, con jugadores de proyección en todas las líneas, haya acabado sólo con Borja Lasso en la primera plantilla y, por el momento, con un papel testimonial, dado que no entra siquiera en las continuas rotaciones de Berizzo, salvo para calentar banquillo. Ni la necesidad de última hora de contar con un lateral izquierdo, cualquiera, ofreció una esperanza a Matos, ni Marc Gual o Carlos Fernández fueron alternativas cuando hasta el último día se estuvieron tanteando delanteros.

La ausencia de victorias ha dejado al entrenador, Luis Tevenet, no ya en la cuerda floja sino con esta al cuello. Se rumorea que su crédito acaba mañana, en casa contra el Cádiz de Vizcaíno, no sé si ya más vecino que amigo. Su destitución no sería ninguna solución, pero mantenerlo tampoco lo parece. El descenso, de cualquier forma, no parece preocupar demasiado; hasta el Barcelona B lleva tiempo siendo un Otis sin asistencia los fines de semana. Para qué cuidar la flor en casa si hay pasta para comprar la maceta entera fuera.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla