A Juande se le encogió el brazo

Por  1:09 h.

Hace años, presentado por el gran Juan Costas, había en Televisión Española un programa divulgativo de buena conducción que se llamaba “La segunda oportunidad”. La cosa iba, como habrá deducido el lector, de presentar ejemplos de cómo evitar accidentes cumpliendo el código de la circulación y conociendo las leyes de la física más elementales. Así, alguien que había adelantado en un cambio de rasante y chocado con un camión, dejando su coche como una escultura del MOMA, tenía un replay en la moviola de la tele que le permitía salvarse, al cumplir el código y evitar la colisión. La segunda oportunidad se grababa, claro está, antes que la primera, porque en la primera el Seat 127 quedaba de siniestro total y el presupuesto no daba para dos. Ayer, en el Emirates Stadium, Juande hubiese necesitado una segunda oportunidad. La que le hubiera permitido comprobar que cuesta lo mismo salir goleado siendo valiente hasta las últimas consecuencias que quedándose a medias.

No se le puede reprochar al técnico sevillista que afrontara el partido sin ambición, pero sí que se le encogiera el brazo justo en la mitad del dibujo. Porque valiente fue: Fazio, Capel, Navas, Kanouté y Luis Fabiano juntos lo atestigua. Tanto como sus miedos al alinear en el medio centro a Poulsen y Martí, dos tipos duros que aspiran a amargarle la vida a los rivales pero que tienen problemas para alegrársela a sus compañeros. Se echó en falta a un Keita, a un Renato o incluso a un Maresca al lado de uno de ellos. Al fin y al cabo, Cesc y compañia habrían atormentado igual, pero seguro que el Sevilla hubiera tenido más posibilidades de confirmar lo regular tirando a malo que es el teñido Almunia.

Por lo demás, poco importa la derrota, ya descontada por el mercado bursátil futbolístico. La segunda plaza es la verdadera meta y el Slavia y el Steaua los rivales a batir. Y cuando el Arsenal venga al Sánchez-Pizjuán, ya lo sabe el de Pedro Muñoz: si de todas formas los de Wenger se van a hartar de jugar, que le dé también a los suyos la oportunidad de disfrutar.

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Redacción

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