Correa es derribado en el partido ante el Levante (Foto: AFP)
Correa es derribado en el partido ante el Levante (Foto: AFP)

Adiós con el sofocón, que con el alma no pueden

Berizzo asume la responsabilidad de no tener a ningún jugador en su mejor versión, en vísperas del último partido del año en San Sebastián
Por  9:48 h.

Dijo Eduardo Berizzo: «Ahora es complicado encontrar a los futbolistas en su mejor versión. Es responsabilidad mía, que soy el que los entreno». Sin objeciones. Pudo añadir: «Y encima tampoco tengo grupo, lo que paliaría la falta de individualidades en forma; eso también es responsabilidad mía». Tampoco se le objetaría nada. Y si hubiera rematado con un «de cualquier forma, haría falta otra clase de futbolistas para hacer lo que quiero», pues le haríamos una ola objetora, que son las que salpican no al que las riza sino al que está detrás, en este caso Óscar Arias, como si fueran azotadas por el Levante (el viento).

Lo cierto es que ni funcionan los jugadores haciendo la guerra cada cual por su cuenta ni el equipo parece trabajado en lo coral, como lo demuestran los deficientes repliegues defensivos o la falta de ideas para filtrar balones a quienes están por delante del balón, cuando se asedia el área rival con espíritu balonmanista. Y de todo eso, y de más, son responsables los que trajeron lo que trajeron, sin deshacerse además de lo que ya se sabía que no funcionaba, y los que entrenan a los traídos.

La buena noticia es que a pesar de lo evidente y que sólo el fanatismo puede negar, el equipo está en la pomada de todo. No se le puede descartar de nada. Se tiene, sí, la sensación de que en el mercado invernal debería haber unas cuántas salidas y varias llegadas, estas con un perfil muy distinto a aquellas si no se quiere ser especialmente masoquista, lo que está por ver. Mientras, los de Marcucci despedirán el año mañana en el mismo lugar donde le dieron la bienvenida, como bien apuntaba ayer en orgullodenervion.com el redactor de esta Casa, Jaime Parejo. Ojalá el adiós se dijera con la misma y contundente voz del pasado enero, porque significaría haber asaltado con goleada el coliseo donostiarra. No parece este equipo capaz de una gesta igual que la de Sampaoli, quien por cierto, hasta que se le fue la olla con el tema de la selección argentina, tenía al equipo mucho mejor trabajado que el actual. A cada loco, lo suyo, y lo que sobre para Marcelo Bielsa, el patriarca de la cosa.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla