Pozo y Lara, productos de la cantera sevillista, en un entrenamiento con el primer equipo
Pozo y Lara, productos de la cantera sevillista, en un entrenamiento con el primer equipo

Cantera, divino tesoro, pero no como el del Carambolo

El Betis dio oportunidades a nueve jugadores del filial y al Sevilla no le sirvió ninguno de los que lograron la permanencia en Segunda en la 2016-17
Por  9:34 h.

La juventud es un divino tesoro. Las canteras, el lugar del que hay que extraer el tesoro. El primer equipo, el escaparate donde exhibir ese tesoro. Nos llenamos la boca hablando de tesoros y canteras, pero ni los clubes sevillanos tuvieron en los últimos años políticas tendentes a usufructuarlos más allá de las piezas únicas ni los aficionados paciencia suficiente para aguantar a los que a falta de pulir se les veía con posibilidad de brillo. La temporada recién finalizada el Betis rompió con esa inercia y además de la joya de la corona, un Fabián que va para figura grande, ha testado el valor de otros muchos, aunque sólo Loren y Junior tendrían buen valor de mercado. El Sevilla, por contra, condenó de nuevo a sus jóvenes a ser como el tesoro del Carambolo, valores sin exhibir.

El buen uso que Quique Setién hizo del filial permitió darle oportunidades nada menos que a 9 futbolistas, con distintos grados de participación. Sólo tres pasaron la criba (los mencionados, más Francis), pero nadie puede decir que destacó y no se le echó cuenta y menos que nadie Narváez, por ejemplo, que terminó recalando en el Córdoba pese a la insistencia del técnico cántabro en animarle a volar cuando a la vista estaba que no remontaba. El perjudicado, aunque con todos ellos tampoco funcionó bien, fue el Betis Deportivo, que acabó descendiendo.

A Segunda B lo hizo el Sevilla Atlético. Ni un solo futbolista de los que de la mano de Diego Martínez lograron de manera exitosa la permanencia en la categoría en la 2016-17 le sirvieron a Berizzo y Montella. Faltaban laterales, pero ni Carmona ni Matos servían; Diego González tampoco ayudaría a dar descanso a los centrales; Ivi no era capaz de litigarle el puesto a Correa, ni Borja Lasso o Cotán aportar más que Ganso y Geis. No se trataba de darle sitio a todos, pero sí de comprobar si había alguno aprovechable. Ahora, con Joaquín Caparrós en la cúspide de la responsabilidad deportiva, parece no sólo que se mirará de forma más amable a los jóvenes, sino que incluso se promocionará a equipos superiores a aquellos con talento que se muestren incómodos ya con los de su edad. De ser así, paciencia con ellos.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla