Caparrós, en el Sevilla-Alavés (Juan José Úbeda)
Caparrós, en el Sevilla-Alavés (Juan José Úbeda)

Caparrós: de no encontrarle sitio, a la hornacina

El utrerano ansiaba servir a su Casa y que esta le ayudara en su coyuntura profesional, después de que el fútbol español lo abandonara en el desierto saudí
Por  10:51 h.

Y Joaquín, que ya estaba en los altares del sevillismo, consiguió que en el templo de Nervión se labrara una hornacina en la que permanecerá por los siglos de los siglos, de no exponerse de nuevo a la primera línea de fuego, no necesariamente enemigo. Se acudió a él con el desespero de quien se desangra y devolvió al paciente con sangre de sobra para desbordarse por los poros del sevillismo como lava de volcán por las laderas de Nervión. Tenía cuatro partidos de margen para conseguir que la temporada no tornara en fracaso y le sobró el último, jugado y ganado en chanclas por los suyos.

Las lágrimas del utrerano, convertido en el gran protagonista de la tarde en el postpartido contra el Alavés, no deben entenderse sólo como alivio de la presión a la que se vio sometido en el último mes, sino también como el fin de su desconsuelo más íntimo, aquel que durante meses agitó su ego al comprobar que no entraba en los cálculos del club sino para futuros papeles inconcretos, secundarios. Ansiaba servir a su Casa y que esta le ayudara en una coyuntura profesional complicada, después de que el fútbol español lo abandonara en el desierto saudí, tras varias decepciones con sus últimos y modestos equipos. Vive Joaquín para el fútbol y se sabía en riesgo de exclusión para lo que es su vida. Queda por saber cuál será su cometido a partir de ahora. Él mismo se ha descartado para los dos proscenios sobre los que se sitúan siempre los focos, el banquillo y el despacho del director deportivo, pero en las últimas horas se están barajando nombres en el entorno del club para el cargo de mánager que no tranquilizan a ese sevillismo eternamente desconfiado y que se las está haciendo pasar canutas a Pepe Castro.

¿Firmar a un meritorio, descartadas opciones top, que buscará el reconocimiento en la élite cuando se maneja un presupuesto supermillonario o confiar en el criterio de un jartible sevillista amparado por el fervor popular? Esa es la pregunta que se hacen muchos en estos momentos y la respuesta, para la mayoría, es Joaquín Caparrós. Uno no lo ve, pero tampoco veía la vuelta al Betis de Serra Ferrer y… que Dios me conserve el oído.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla