Codo, codazo y coda

Por  13:22 h.

El Sevilla debería de comprar en el mercado de invierno. No un lateral izquierdo, ni derecho por si se lesiona Alves, ni un delantero no africano que palie la ausencia de la triple “k”, lo que tiene que adquirir el Sevilla son codos de última generación. No se puede andar por la Liga ni por Europa con codos que parecen hechos artesanalmente por Javi Navarro, que en cuanto los enseñan son requisados por los árbitros por falta de homologación. Los que se llevan ahora son los invisibles, como los de Diarra, que merecen la felicitación de los cirujanos maxilares, o el de Aduriz, bolsa de trabajo para los otorrinos; ir por la vida con los de Luis Fabiano o de Escudé es ir derechito al fracaso. Ontanaya, el árbitro de San Mamés, un experto en articulaciones, puede aconsejar a Del Nido cuáles son las mejores del catálogo. Y mientras tanto, mejor mancos, por más que fuera de casa los de Jiménez sean también cojos.

El codazo más benéfico que ha recibido esta temporada este club, y mira que le han zurrado lo suyo, se lo dio el Barcelona. La eliminación de la Copa más que drama fue alivio. Este equipo no está preparado para tres competiciones y mejor hará en centrarse en la Liga, donde tiene el objetivo irrenunciable de un puesto que le permita repetir en la Liga de Campeones, y seguir haciendo historia en Europa. El reinicio de la Champions, en Estambul, frente al Fenerbahçe, va a coger frescos a los de Jiménez, demasiado vulnerables si a su irregularidad se le une el estar cortitos de hemoglobina. Se podrá preparar bien la eliminatoria y, mientras, tocar a zafarrancho en la competición doméstica sin miedo al desgaste.

Coda: Sólo le falta que a Malí la eliminen pronto de la Copa de África para darse con un codo, que el canto está ya pasado de moda, en los dientes.

Redacción

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