Montella, con Roque Mesa detrás, en el banquillo de Ipurúa
Montella, con Roque Mesa detrás, en el banquillo de Ipurúa

Confíen más en los antiinflamatorios que en los suplentes

"Montella hizo lo que tenía que hacer y ha dejado sin ejecutar lo que se esperaba de él que hiciera"
Por  12:40 h.

LE atribuyen a Aristóteles la frase «la virtud está en el término medio», pero en realidad lo que hizo el filósofo griego fue definir la virtud moral como «disposición voluntaria adquirida (hábito) dirigida por la razón y que consiste en el término medio entre dos vicios». Vaya, que adelántandose 22 siglos a lo que iba a ocurrir con Eduardo Berizzo y Vincenzo Montella, para que luego le nieguen su condición de visionario, trató de establecer lo sensato entre el vicio de alinear a todos los futbolistas estuvieran en forma o no del argentino y el sólo a unos cuantos del italiano. De haber estudiado al pensador de Estagira, a ninguno de los dos les estaríamos reprochando su dogmatismo.

En esta semana que termina reapareció de manera pública Berizzo. Se refirió de forma lacónica, y elegante, a su abrupta salida del Sevilla: «Creo que ellos imaginaron una situación diferente (a la real)», dijo. Debió de referirse a que en el club se intuía un futuro negro cuando la realidad (clasificación liguera y trayectoria en copas) era un presente blanco, porque lo que es en el fútbol desplegado y las sensaciones que transmitían las dos opciones del plantel no caben disensiones cromáticas. Era lo siguiente a negro. Él mismo lo reconoció cuando en diciembre, cinco meses después de empezar la temporada, admitía no tener un solo jugador en su mejor forma.

Montella hizo lo que tenía que hacer y ha dejado sin ejecutar lo que se esperaba de él que hiciera. No es un juego de palabras. Convirtió una banda en una orquesta, pero ha sido incapaz de ampliarla incorporando a aquellos que desafinaban y que doce semanas después de su llegada siguen torturando los oídos. Ni recuperó a los que empeoraban las apuestas de Berizzo ni acertó a pedir en invierno a quienes podían solucionarle algo, aunque ya se sabe que los fichajes de esta época, si son sobrantes de sus equipos, suelen rendir bien poco. Con siete partidos en 22 días tras el parón, descarten más milagros que el evitar que las lesiones diezmen a quienes a duras penas apuntalan el chiringuito. Crucen los dedos y confíen más en el Voltadol forte que en el rendimiento de los suplentes.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla