Corregir los efectos del “eurosablazo”

Por  13:22 h.

Resueltas en el campo las dudas que a algunos les pudo plantear ese manojo de resultados adversos de los últimos tiempos, las interrogantes, que para algo tienen forma de gancho, quedaron prendidas en el palco del Sánchez-Pizjuán, lugar donde se sientan los que buscaron pegar el pelotazo con los euroabonos. Lo dieron, pero con tantísima fuerza rebotó en el muro de la economía familiar de los aficionados más modestos que hoy su decisión les hace lucir un hermoso ojo rojizo, haciendo juego con sus corbatas. José María del Nido admitía que no se habían sabido adoptar las medidas necesarias para llenar el estadio, pero en realidad bastaba con haber recordado el refranero y advertir profilácticamente que también en el fútbol la avaricia rompe el saco.

Suele suceder que la gente desahogada económicamente -y no creo que en el Consejo haya nadie con problemas para llegar a fin de mes-, al valorar el coste de un determinado producto vea barato lo que para otros es abusivamente caro. Ya ocurrió con los abonos de esta temporada y ha vuelto a darse con el de la cita europea. El sevillismo es cierto que está viviendo la época más hermosa de su vida, pero también la más “ruinosa”, porque los éxitos han llevado aparejados tantos viajes, tanta subida de los carnés, tanto dinero extra para financiar nuevos fichajes, amén de tanto euribor hipotecario al alza y tanto sueldo a la baja, tantísimo de todo, que, como los jugadores del plantel, también merecía que le mejorasen las condiciones económicas. Ya que a los aficionados no se les puede pagar una millonada libre de impuestos por animar, que al menos las gradas del estadio no sean para ellos una permanente y onerosa zona azul.

No sé qué solución se tomará ante la próxima visita del Steaua y si se admitirá a los abonados adquirir entradas sueltas para este partido y para el del Arsenal. No creo que ningún euroabonado se enfade o se sienta estafado por ello si el precio de las localidades, una vez descontado el del encuentro contra el Slavia, es el mismo que ellos pagaron por las del “eurosablazo”. El equipo lo agradecerá y el “mea culpa” de los consejeros sonará como el himno de Händel.

{moscomment}

Redacción

Redacción