Del Nido Carrasco y José Castro, en la ciudad deportiva
Del Nido Carrasco y José Castro, en la ciudad deportiva

Del Nido junior se va libre detrás de Vitolo

En el estadio actual de la pretemporada, el golpe irregular que iría dirigido a Pepe Castro, con coquilla desde hace años, lo recibirá el Sevilla
Por  14:02 h.

El estrambote es una figura literaria que la RAE define como “conjunto de versos que por gracejo o bizarría suele añadirse al fin de una combinación métrica, especialmente el soneto”. Suele tener un tono irónico o sarcástico. José María del Nido Carrasco, hijo sentado a la diestra del padre, ofreció ayer el estrambote al “caso Vitolo” presentando su dimisión y comunicándosela al club por vía notarial. Como el ex consejero y notario señor Manzano Gómez no incorpora a los papeles por él rubricados las causas de tan irrevocable decisión, nos quedamos sin saber si es por una mala praxis suya en el “caso Vitolo”, si es en desacuerdo con el desempeño de Pepe Castro, si es por disconformidad con las demandas a interponer o, simplemente, si se trata del primer acto antes de sitiar el Ramón Sánchez-Pizjuán como si fuese el Palacio de La Moneda.

Dado que la soterrada pugna accionarial en el Sevilla no es cosa de ahora, aunque el momento del presidente sí pueda ser el peor, sorprendió la decisión de junior. Debe interpretarse desde los intereses de su paquete accionarial familiar que el momento es oportuno, pero parece evidente que en este estadio de la pretemporada, con incorporaciones por realizar y contratos por formalizar, con las demandas a formular para reparar el daño del indigno proceder de Vitolo y del Atlético, el golpe irregular que iría dirigido a Pepe Castro, con coquilla protectora desde hace años, lo terminará recibiendo el club. Es legítimo que los Del Nido quieran acceder de nuevo a la presidencia de la Sociedad Anónima Deportiva (al Sevilla lo preside su afición maravillosamente bien), pero la decisión de sacar la artillería a la calle, si de lo que se trata es de derrocar a Castro -para cuándo hacer público los papeles que justificarían su ingenuo proceder-, no parece ni mucho menos beneficioso para una entidad herida en su honor.

Hablábamos de estrambotes. Uno famoso lo escribió Miguel de Cervantes al final de su soneto “Al túmulo de Felipe II en Sevilla”. Cualquiera diría que el insigne manco estaba viendo a Del Nido junior saliendo de la notaría: “Y luego, incontinente,/caló el chapeo, requirió la espada/miró al soslayo, fuese y no hubo nada”. O todo.

 

 

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla