Vitolo realiza carrera continua en un entrenamiento con el Sevilla FC. Foto: J. Spínola
Vitolo realiza carrera continua en un entrenamiento con el Sevilla FC. Foto: J. Spínola

O denuncias en todos los estamentos o dimisiones

A Vitolo y sus representantes no se les debe consentir que jueguen con la dignidad del club que lo ha acogido ni al Atlético que actúe al margen de la ley
Por  10:36 h.

Víctor Machín ha utilizado al Sevilla para garantizar hasta el futuro de las familias políticas de todos sus tataranietos y Pepe Castro lo ha ayudado con su incontinencia verbal, al anunciar la renovación del jugador canario sin la firma de éste en el nuevo contrato. Una actitud entendible en un mercenario (dicho en el mejor de los sentidos de quien lucha al mejor postor por causas ajenas) e inexplicable en alguien de la experiencia del presidente del club nervionense. Al bochornoso espectáculo circense al que se ha arrojado a la entidad sevillista no le faltan fieras atléticas, fakires lanzallamas de Bahía y payasos isleños. Anoche se añadían incluso fantasmas londinenses con sábanas del Chelsea que se paseaban por la pista sin que nadie los viera.

A un profesional del fútbol no se le puede pedir ética porque eso no vale dinero y todo lo que no vale dinero le suele resbalar, pero no se le debe consentir que juegue con la dignidad del club que lo ha acogido. Vitolo y sus representantes lo han hecho aceptando primero que el Sevilla igualara la oferta recibida del Atlético y convirtiéndola en cenizas en cuanto los colchoneros contraofertaron. Por un jugador con contrato en vigor, algo no ya chungo en lo deportivo sino palmariamente ilegal según la reglamentación FIFA. Esa FIFA que lo tiene sancionado sin poder inscribir jugadores hasta diciembre, pero que parece dispuesta a que se cisquen en su puerta puenteándola con ayuda de carpantas. No le cabe otra al Sevilla que actuar con contundencia en defensa no ya de sus intereses, sino de su imagen y estima. Al club lo han metido en una guerra y a esta no se acude con las armas descargadas. Si Bahía ha incumplido lo pactado, si Vitolo no es consecuente con lo que aceptó, si el Atlético no es amigo ni lo parece, sólo cabe dirigirse a la LFP en petición de que no se acepte la antigua cláusula de rescisión, a los tribunales de justicia con petición de medidas cautelares y a la FIFA para informarle del chalaneo capitalino y la mala praxis de los intermediarios.

O eso, la dimisión irrevocable de Pepe Castro y de todos los responsables sevillistas de esta triste y cutre historia.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla