Ben Yedder, en el Sevilla-Cádiz (EFE)
Ben Yedder, en el Sevilla-Cádiz (EFE)

Depresión y euforia en el cierre de la primera vuelta

Lo que nos separó en el derbi lo volvió a unir el trato al Atlético, beneficiado respecto al Betis (caso Mandi) y al Sevilla (descanso entre partidos)
Por  11:50 h.

 

Pasó el derbi, pero no como una estrella fugaz sino como un cometa con larga estela de polvo interestelar, que fue dibujando de todo en nuestro cielo: el jolgorio de la celebración bética, el rictus triste de los sevillistas, el desmadre sexista de Adán, el runrún judicial de Pepe Castro, la deslucida eliminación copera del Cádiz. Se podía haber quedado ahí, pero el rizo de la cola tomó al final la figura de una peineta china de la factoría Wanda, al saberse que la Federación primero y el Tribunal de Arbitraje Deportivo después, negaba al Betis la cautelar a Mandi (por el mismo motivo se la había concedido al atlético Griezmann) y al anunciarse por la LFP que el partido del día 22 de enero de los rojiblancos contra el Gerona se adelantaba 24 horas, para que tuviesen descanso extra en su desplazamiento copero a Sevilla (a los de Nervión se les programaron dos partidos, dos, Betis y Alavés, con sólo 72 horas de diferencia). ¡Viva el vino con denominación de origen madrileña!

Y lo cierto es que tanto ruido propio y ajeno, cainita pero fraternal, canalla mas no familiar, nos hizo olvidar que el fin de la primera vuelta liguera está ya aquí. Mañana domingo, en Vitoria, para el Sevilla; en el chungo alargue televisivo del lunes, para el Betis. Dos enfrentamientos que se afrontan de manera muy distinta, pues la depre es roja y la euforia, verde. La falta de cohesión de los de Montella hizo abrigar al Cádiz la esperanza si no de pasar la eliminatoria copera en el Pizjuán, sí de alborotar el agua de la Caleta como cuando jugó en el Villamarín. El Sevilla es ahora mismo un coladero colosal que lleva al rival a plantarse una y otra vez ante Rico con todas las armas para convertirlo en pobre en 90 minutos. Frente a un Alavés con el agua al cuello, toca reaccionar.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla