El recuerdo de Berruezo, presente en Nervión

Por  1:04 h.

Cuando escribo estas líneas, ya de madrugada, Antonio Puerta permanece en la UCI coronaria del Hospital Universitario Virgen del Rocío, tras haber conseguido el regate más difícil de su vida: sortear varias veces esa sombra invisible que amenazó con dejar sin luz su corazón. Imborrable su desvanecimiento sobre el césped, la desesperación de Drago tratando de liberar sus vías respiratorias, la espera angustiosa de noticias después de verlo salir del estadio en camilla, mientras llegaban ecos de una parada cardiorrespiratoria tras otra.

Los que hemos cruzado el medio siglo no pudimos sino estremecernos con el recuerdo de lo sucedido hace treinta y cuatro años en el campo de Pasarón con Pedro Berruezo, cuando el exterior zurdo sevillista perdió la vida al sufrir un fulminante ataque vascular, cuyo origen sigue sumido hoy en el misterio. Berruezo ya había tenido un desvanecimiento similar al que ayer sufrió Puerta jugando un partido liguero contra el Baracaldo en el Sánchez-Pizjuán y a pesar de las muchas pruebas que entonces se le hicieron no se pudo descubrir el origen del problema, por lo que los médicos dieron consentimiento a que prosiguiera su vida profesional, a la postre su camino inexorable hacia la muerte.

El partido contra el Getafe, la actuación de Turienzo, el desamor de la grada con el que hasta ayer fue su ídolo, Dani Alves, la proximidad de la cita crucial de Champions en Atenas, resultan irrelevantes en el devenir de la jornada. Antonio Puerta lucha en la UCI del Virgen del Rocío por restablecerse y toda la Sevilla deportiva, sin excepción alguna, suma sus latidos a los de su corazón.

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Redacción

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