Fracasos

Por  14:14 h.

En todos los foros del sevillismo se ha coincidido en calificar de fracaso la andadura europea del equipo, vencido por un rival menor, la Sampdoria, en un partido en el que especuló tanto con el fuego de la clasificación que acabó quemándose a lo bonzo. Esa coincidencia en no conceder atenuante alguno a la eliminación contrasta con la negativa de algunos sectores de la entidad blanca a entrar en el debate de la degradación del fútbol blanco, que sólo para los que son ciegos o los que no quieren ver es la causa de que ahora mismo no exista ya horizonte continental.

Esta claro que la apuesta de Jiménez por un modelo de fútbol basado en la solidez ofensiva como primer precepto y en el “a ver si…” de ataque, como segundo, está arrojando buenos réditos en la Liga donde el equipo es tercero, o segundo empatado con el Valencia, como se quiera ver. En otras circunstancias, esa clasficación haría que los protagonistas del éxito sacaran pecho pero como hemos podido comprobar la pasada semana, todos seguían haciendo votos por recuperar “el mejor Sevilla”. Está claro que ese “mejor Sevilla” no es el actual, porque entonces no esperarían la llegada del otro. El que aguardan incluso los que se baten el cobre en el césped es aquel que dominaba a sus rivales, el que se defendía atacando y el que creaba una docena de ocasiones de gol por partido con la seguridad de que no le importaba que el rival mojara porque él terminaría empapándolo. Un “y yo más” orgulloso que acabó por convertir a los blancos en la envidia de todos.

Manolo Jiménez, aún como primer responsable del desaguisado europeo, no es el único culpable del fracaso. Él hace lo que sabe y hay que reconocerle que lo hace muy bien. Otra cosa es si eso es lo que necesita este Sevilla, en ésta época, la más especial de su historia. Pero ese es otro debate que el lector, al que desde aquí deseo unas Fiestas muy felices, me permitirá que aplace hasta el año que viene.

Redacción

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