Monchi gesticula durante la rueda de prensa en la que se confirmó su marcha del Sevilla (Foto: J. Spínola)
Monchi gesticula durante la rueda de prensa en la que se confirmó su marcha del Sevilla (Foto: J. Spínola)

Gracias, gracias, gracias

Gracias por haber contribuido a que tu afición dejara de estar anclada a los recuerdos en sepia para gozar a todo color de dieciséis finales
Por  11:10 h.

Gracias por versionar en andaluz el ideal americano, ese que reza que con estudio, trabajo y sacrificio cualquier persona, por modesta que sea su extracción, puede llegar a alcanzar el éxito. Gracias por haber antepuesto siempre la lealtad al escudo sevillista en momentos en que las fricciones accionariales invitaban a los ejecutivos y altos empleados del club a tomar partido.
Gracias por haber desoído los cantos de sirena que te llegaban todas las temporadas de otras entidades por tu empeño de hacer un Sevilla grande y respetado. Gracias por haber aceptado las críticas de los medios de comunicación sin un mal gesto, dejando además un reguero de amigos de los que ayer te acordaste en tu despedida. Gracias por convertirte en un icono de la marca Sevilla, tú gaditano hasta las cachas, que has prestigiado en el mundo futbolístico hasta convertirla en una garantía de solvencia.

Gracias por haber cambiado el sentido del «otro año igual» que antaño retumbaba con desencanto en el Ramón Sánchez-Pizjuán por uno festivo que recuerda la cadena de éxitos del último decenio. Gracias por haber contribuido a que tu afición dejara de estar anclada a los recuerdos en sepia para gozar a todo color de nada menos que de dieciséis finales. Gracias por haber alborotado la sala de trofeos con la mucha plata nueva de los nueve títulos conquistados por la entidad, la mayoría con certificado de garantía europea. Gracias por demostrar que puede más la información y el ingenio que el dinero a la hora de firmar jugadores supuestamente fuera del alcance de la economía de los clubes. Gracias por diseñar y poner en práctica un modelo de crecimiento basado en la venta de los mejores jugadores con el fin de elevar el nivel general de la plantilla.

Mi reconocimiento por evidenciar que se pueden comprar duros a cuatro pesetas, jugadores a precio reducido para venderlos después muy por encima de su valor original; casi quinientos millones de euros lo atestiguan. Mi gratitud por resistirte a marcharte pagando una cláusula de rescisión que entendías como una traición. Agradecimiento; hoy, sin pero alguno.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla