Impostura

Por  16:57 h.

El Sevilla eligió el peor momento para firmar uno de sus partidos tontos, pues le llegan los compromisos de su Liga y lo suyo era decirle a los que le siguen que la tercera plaza no se toca. El Getafe, que más que una sombra es un agujero negro en comparación con el de temporadas atrás, tuvo toda la suerte del mundo, pero también es verdad que los sevillistas se lo pusieron fácil con el guirigay táctico que montaron. Tiene mérito estar desorganizado contando en el campo con tres mediocentros.

La impostura de Jiménez, que parece diseñar las alineaciones en la orilla del mar, de lo pronto que desaparece lo dibujado, nos regaló en la entrada de cada tiempo a un Romaric volcado a la izquierda que a los diez minutos ya estaba en el centro. Yo no sé si eso es desobediencia civil o estrategia infantil para parecer una cosa y hacer otra, pero lo cierto es que se están cargando un invento, el del marfileño escorado a la siniestra y sin estorbar en el centro, que pintaba bien. Ayer, en la primera parte, a Renato sólo se le veía regresar de ataques fracasados, Navarro hacía de Capel o de Perotti cuando lo mejor si se hace banda es usar el original, Kanouté bajaba a organizar como si no hubiera bastantes arquitectos y Adriano le comía la moral a Navas, al no doblarlo y centrar al área todos los balones que le llegaban. En la segunda parte se enmendó la cosa, pero fue eso, un remiendo, que si bien pudo acabar guapo de no acudir el gafe y sí la suerte a los toques de madera de Kanouté y Luis Fabiano, finalizó horrorosamente mal. A la paloma se la comió el Gavilán.
Ahora hay dos salidas fuera, Valencia y Barcelona, la visita del Madrid del Fugitivo y el viaje hasta Villarreal. Doce puntos vitales que convendrían luchar con lo que empezaba a funcionar y no con lo que apenas funcionó.

Redacción

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