Navas, durante su presentación (foto: J. M. Serrano)
Navas, durante su presentación (foto: J. M. Serrano)

Jesús Navas, sevillista hasta en la cartera

Está por ver que Berizzo lo convenza de que salga del sota, caballo y rey con el que ha hecho fortuna para comprar medio Los Palacios
Por  10:36 h.

El primero que tenía que haber llegado fue el penúltimo que arribó. Y lo hizo «secuestrado», una alegoría del área de marketing que representaba el trabajito que había costado arrancarlo de las garras de Bahía y el estado casi de indigencia del departamento mismo, tieso hasta el extremo de taparle la cabeza al palaciego con una bolsa de basura. Qué menos que una talega de pan o una bolsa esponsorizada por El Corte Inglés o por Mercadona para recaudar algo con lo que darle la propina a Margarita Garay. La «Terminator» de la agencia de representación (es la que cierra todos los contratos) le ha hecho un flaco favor a Jesús Navas, que sin el negociete de Vitolo de por medio hubiera sacado mejores condiciones.

Parece el sino del palaciego. Cuando renovó contrato con el Sevilla, un alto ejecutivo dijo en público que para qué se le iba a pagar más si con su problema de salud de entonces nunca se iba a ir. Luego perdonó dinero al club al marcharse al Manchester City y ahora a su vuelta le han regateado haberes por la actitud de su representación. Y a pesar de todo, el chico, sevillista hasta la cartera, decía en las redes, recién latiéndole de nuevo el escudo en el pecho, vivir «un sueño». Buena gente.

Ahora queda por ver cómo se acomoda al sistema de Berizzo. Sigo pensando que a los 31 años Navas tiene margen de mejora si alguien, y uno creía que sería José Guardiola, lo convence de que se salga del sota, caballo y rey con el que ha hecho fortuna para comprar medio Los Palacios. Bastándoles su habilidad para abrirse y encontrar ángulo para centrar, al exterior apenas se le ha sacado partido metiéndole balones entre el central zurdo y el lateral rival o aprovechando su duro disparo o levantando paredes en el área con su depurada técnica. Y es necesario dotarle de más argumentos en el juego sin balón, porque el fútbol de toque lo pone en riesgo de exclusión.

Alguien debería advertir ya a Muriel, a Ben Yedder, a Correa, a Sarabia, a la gente con gol, que a ras de hierba y en las cercanías del primer palo encontrarán siempre petróleo con los centros del hijo predilecto, que no pródigo, estén en el campo que estén. Pregunten a Kanouté, pregunten…

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla