Juande, fuera de mercado en lo profesional

Por  22:39 h.

Ha debido ser duro, mucho, para Juande Ramos tomar la decisión de permanecer en Sevilla. Si hay que hacer caso a lo que se comenta en Inglaterra, la oferta del Tottenham doblaba con mucho su ficha con los de Nervión y además era tan ancha en el tiempo que a su vuelta hablaría inglés mejor que Shakespeare y no chapurreándolo como ahora, en que para creerse la oferta que le hacían en el Alfonso XIII hubo de solicitar la cifra en español al traductor de los británicos. “God save the Queen”, debió exclamar.

La historia del fútbol está llena de deserciones por el dinero o cuotas de poder en un club. Fíjense si no en Rafael Benítez, que tomó el primer avión para Inglaterra nada más que los dirigentes del Liverpool le explicaron que sus libras valen euro y medio, pese a que tenía aún un año de contrato firmado con el Valencia. Por eso tiene muchísimo valor lo decidido por Juande. No se siente valorado por la entidad y su distanciamiento con el presidente es notorio (le reprocha, entre otras cosas, la falta de confianza y respeto a lo realizado que denota el puñado de cláusulas que puebla la oferta de renovación del club), pero antepuso su palabra y profesionalidad a la certeza que le ofrecía saber dónde estaba la isla del tesoro. Lo decía ayer José María del Nido, al explicar cómo fue el cara a cara con el manchego: “estará con nosotros al menos hasta junio de 2008 (..) Dice que se lo exige su profesionalidad y no dejar tirado al Sevilla a estas alturas”.

Toca ahora al club blanco mover ficha y afrontar la realidad de que su entrenador ha subido varios peldaños de golpe y está ahora ya a la altura de los mejores, en lo profesional y en lo personal. Le falta, acaso, un título de Liga o de Champions, como pasó con Mourinho, para codearse con la elite más selecta, pero ya nadie puede dudar de que a través del Sevilla ha conseguido el salvoconducto para entrenar a un grande, pero a un grande de verdad, no a ese Tottenham que lo mismo que lo forraría de billetes lo podría tapizar de problemas. Nadie es imprescindible, suele repetir Del Nido. Cierto. Pero algunos realmente lo parecen y, en cualquier caso, a la vista de quién es cada cual y lo que es capaz de ofrecer, mejor no correr el riesgo de que efectivamente lo sea.

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Redacción

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