Juande “Iamthechampion” Ramos

Por  21:56 h.

Tanto le habíamos machacado con que no vendía bien su imagen, que uno, leyendo lo que supuestamente había declarado a “The Times”, creía que Juande Ramos había hecho un curso acelerado de marketing y, ambicioso como es, se había decidido a hacer prácticas con un producto, él mismo, que figura ya en lugar destacado en todos los anaqueles del hipermercado futbolístico. Y qué mejor que la City, el centro financiero por excelencia de Europa, para proponerle a los ingleses una OPA por sus acciones, que cotizan al alza desde que convirtió al Sevilla en lo que es, un campeón europeo.Lo cierto es que los términos de la entrevista, después desmentidos, eran de lo más sabrosos. Dicho en inglés o en manchego, al de Pedro Muñoz parecía hacérsele el culete psepsicola pensando en fichar por el Chelsea o por el Barcelona, y hacía una de esas apuestas verbales que son como un todo o nada en la ruleta con la ficha única del ego sobre el tapete: “Con los mejores jugadores del mundo y mi idea del fútbol hago un equipo invencible”. ¡Toma ya! Eso era ser asertivo y no perenne deudor del tópico.Pero no, dice Juande que el no dijo eso, que su “iamthechampions” fue mucho más modesto, que el que le entrevistó, por más que sea del “Don The Times”, abusó del amarillo al darle color a sus palabras. Vamos, interpretamos, que lo mismo pensaba todo lo que escribió el compañero inglés pero que de su boquita no salió. Al final de temporada veremos lo que pasa. Nadie duda de que Juande está hoy en las agendas de los grandes de Europa. Como todos los triunfadores. Ley de vida. No sería el primero ni el último que, en pleno esplendor, abandonara el barco blanco buscando dinero y títulos. Ahí están los casos de Reyes, Sergio Ramos o Baptista, por poner sólo ejemplos recientes. El dinero lo encontraron, pero no los títulos, que llegaron a Sevilla cuando ellos se fueron. No sería el caso de Juande, que tiene ya el amparo de Santa Rita, pero convendrán conmigo que hasta la ley de vida tiene una letra pequeña que conviene leerse.

Redacción

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