Roque Mesa con Guardado en el Betis-Sevilla (foto: EFE)
Roque Mesa con Guardado en el Betis-Sevilla (foto: EFE)

Juntos representando a Sevilla, guste o no

Toca ya preparar la temporada próxima. En el Betis, con mucho trabajo adelantado, primará la continuidad; en el Sevilla se impone la ruptura
Por  11:15 h.

Qué poquitas veces, sólo cinco, ha podido sentir el sevillano el orgullo de que sus dos equipos participen juntos, pero no revueltos, en competición europea. Y no es porque lo quiera, pues hay cosas por esta tierra tan cainita y tan egoísta en lo futbolístico, como en todo, que se prefiere realizar en solitario antes que “mal acompañado”, por más que la compañía sea fraternal, parental, marital o tal y cual. El empate en el derbi le sirvió al Sevilla para engancharse al convoy que recorrerá Europa en la 2018-19, algo que el Betis tenía ya asegurado, a falta sólo de saber el vagón en que lo hará. La ciudad se emparentará así con Manchester, Londres, Roma, Madrid, Lisboa y otras grandes capitales que han clasificado a pares a sus equipos para competir en el continente.

Afirman los puristas, no necesariamente verdiblancos, que el Sevilla no se ha clasificado aún para la Liga Europea. Aducen que lo ha hecho sólo para las previas, como si estas no fuesen parte de la competición y se disputasen en África. Los blancos tendrán que ganarse el competir en la fase de grupos, eso sí, una dura penitencia a la que se hicieron acreedores tras una segunda vuelta liguera catastrófica, mientras los verdiblancos se ganaron el derecho, con buen fútbol y mejores resultados, a figurar de manera directa en el cuadro de litigantes.

A los que lamentan en blanquirrojo no haber ganado en el Villamarín, algo que tuvieron cerca, y haber optado así a un quinto o sexto puesto liguero, habría que recordarle el lamento en verdiblanco por una victoria frustrada que, de haber vencido también el Getafe al Atlético, hubiera puesto casi imposible la clasificación europea del rival. Ese en verdad era el sueño que se alimentaba por Heliópolis, porque tal como marca la historia desde 1907, año en que la rivalidad se hizo carne, si al logro propio se añade la desgracia ajena el sevillano entra en éxtasis.

Toca ya preparar la temporada próxima. En el Betis, con mucho trabajo adelantado, primará la continuidad; en el Sevilla se impone la ruptura. Pero eso será otra historia, que la actual no la puede cambiar nadie. Ni falta que hace.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla