Aficionados del Sevilla y el Betis
Aficionados del Sevilla y el Betis

La delincuencia no tiene un color especial

Sí, algunos pueden ser abonados del Sevilla o del Betis, como también serán integrantes de hermandades, coleccionistas de sellos o de imanes de neveras…
Por  10:49 h.

Veinte o treinta “valientes” de rojo y blanco le dieron una paliza a un pacifico verdiblanco que se dirigía a colaborar en el tifo que se prepara para el derbi del sábado. En enero, otros tantos “valientes” blanquiverdes agredieron a dos blanquirrojos que veían tranquilamente un partido en un salón de juegos de Nervión. En Madrid, Barcelona, Oviedo, Bilbao y otro puñado de ciudades, entre enemigos, “amigos” de distinta opción política, contrarios internacionales o antisistemas, emboscados todos ellos tras bufandas y banderas, se suceden las riñas tumultuarias. El denominador común no es como pudieran pensarse el fútbol, sino la condición de delincuentes de quienes parapeteados tras una supuesta militancia balompédica hacen de la violencia su credo.

En Sevilla son los mismos que destrozan la cerámica de la Plaza de España o que buscan pelea a la salida de las discotecas o te roban aprovechando la soledad de la noche o van en manada en busca de presas o en solitario, pero escoltados a distancia, olisqueando “gabilondos” a los que correr a guantazos. Sí, algunos pueden ser abonados del Sevilla o del Betis, o acaso sólo simpatizantes, como también serán integrantes de hermandades de penitencia, coleccionistas de sellos o de imanes para neveras, partidarios de Morante o de El Cid, veraneantes en Rota o Isla Canela o el Charco de la Pava. El denominador común es que son delincuentes.

Y no queda otra que seguir desenmascarándolos, poniéndolos ante el juez y crujiéndolos bien, mejor imponiéndoles cárcel o penas larguísimas de servicios a la comunidad, pues además de insolventes en inteligencia suelen serlo también en lo económico. Ninis que tienen en el puñetazo y en la patada la única forma de mover los músculos y ejercitar la unineurona.
Como no hay que legislar en caliente, hagámoslo en frío, y démosle a los jueces armas para actuar de forma contundente y práctica, sobre todo eficaz, contra ellos. Y mientras, los clubes, las peñas, los aficionados pacíficos, que son el 99.999 por ciento, y los medios de comunicación, formemos una piña para dejar sin el burladero del fútbol a la escoria que lo mancha. Tolerancia cero con los violentos.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla