Óscar Arias, durante la presentación de Corchia (Foto: Jesús Spínola)
Óscar Arias, durante la presentación de Corchia (Foto: Jesús Spínola)

La duda razonable sobre el ciudadano Arias

De estar repartidas las responsabilidades, se desbarataría la extendida corriente de opinión que sostiene que con Monchi no se habría fichado así
Por  9:44 h.

A Óscar Arias le están dando fuerte. Cualquier cosa a mano vale: el cuádriceps de Carriço, el pubis de Pareja, el DNI de Nolito o de Navas, la báscula de Muriel, el diccionario danés-español de Kjaer. Al director deportivo lo cubría el paraguas de Eduardo Berizzo y cuando a este lo invitaron a marcharse, se lo llevó, sabedor de lo mucho que iba a llover por Nervión. Ahora, Arias se ha convertido en la sombrilla de Pepe Castro y de Vincenzo Montella. Le conviene tapar más al presidente, por razones obvias, pero no que el italiano se empape y tosa.

A mí las acusaciones contra el ciudadano Arias me despiertan lo que en el ordenamiento jurídico de muchos Estados, con distintas expresiones, llaman la “duda razonable”, que no es sino la ausencia de certeza suficiente en la culpabilidad del imputado. ¿De verdad que la planificación de la temporada es de absoluta responsabilidad de Arias habiéndose ido Monchi en abril?¿No se fue el de San Fernando con todo bien atado?¿No impuso el Consejo seguir las instrucciones del hoy pretor romano por encima de los gustos del nuevo responsable técnico?¿Se sentía Arias con autoridad suficiente para imponer su criterio al del ex y al de Berizzo?

Todas esas preguntas, nada retóricas y que en el club se responden “sotto voce” señalando al actual DD, no sirven sin embargo para exculpar a Arias, segundo de Monchi y tan responsable como este del trabajo realizado. Ido el jefe, él firmó el proyecto y es el que tiene que dar la cara, pero si como barrunto se limitó a cumplir con lo programado, las responsabilidades habría que repartirlas. Eso desbarataría también esa corriente de opinión, a mi juicio ingenua, cada vez más extendida por las redes sociales, que sostiene que con Monchi ni se habría fichado así ni el equipo estaría hecho unos zorros a estas alturas. Tomen nota las feministas de que también hay sentido peyorativo para el macho de la especie “Vulpes vulpes”.

Ahora sí que no caben ya más sospechas. Le toca a Arias mojarse él solito. Empezó con Montella y seguirá con los refuerzos. Suena mucha gente para llegar a la linea de fondo rival. Digo yo que, a ser posible, con el balón que otros deberán robar.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla