Mercado, en el Leganés-Sevilla FC (EFE)
Mercado, en el Leganés-Sevilla FC (EFE)

La final de Copa del Rey sí vale un pepino

No vale escudarse en el ridículo de Éibar para gritar que viene el lobo del Leganés; los titulares ya demostraron en la ida ser superiores a los madrileños
Por  11:06 h.

Vincenzo Montella planteó la cosa de Éibar (ofende al fútbol llamar de otra forma a lo perpetrado) con la convicción de que o mediaba milagro de San Genaro, patrón de Nápoles, o la batalla estaba perdida de antemano. No lo digo como reproche ni como acusación, ni mucho menos, sino como halago a la competencia del técnico transalpino, porque es mucho más fácil de digerir que tiró el partido con la mente puesta en la eliminatoria copera de mañana, que pensar de él que con cuatros recién llegados (Pareja incluido), cuatro exprimidos, dos en baja forma y uno de los nervios quisiera asaltar el cuartel de los armeros.

No vale, pues, escudarse en el ridículo de Éibar para gritar que viene el lobo del Leganés. El equipo titular ya demostró ser superior a los madrileños en la ida, está en franca recuperación futbolística, tiene un resultado favorable y el apoyo de una grada que va a pitar dos veces en el calentamiento para luego volcarse con los suyos. No hay razón alguna para la desconfianza, menos aún cuando este Sevilla lleva tiempo ganando casi todos los partidos que hay que ganar.

El afecto debe alcanzar a un Sergio Rico en sus horas más bajas. Montella no quiso abrir debate alguno manteniéndolo en la portería en Éibar, lugar propicio para haberle dado descanso, y no sería justo para con David Soria, condenado al ostracismo desde la llegada del italiano, alinearlo en un compromiso de la trascendencia del de mañana. Tampoco sería bueno que el murmullo de la grada desgastase más de lo que ya está al guardameta de Montequinto, con la boca seca de pedir perdón partido tras partido.

Plantarse en la final copera no salvaría del todo la temporada, pero paliaría el mal sabor de boca que está dejando el torneo liguero. Certificar la participación en la Liga Europea de la próxima temporada (la cuarta plaza no parece al alcance de este grupo) y, sólo por orgullo y motivos económicos, intentar la proeza de eliminar al United de Mourinho en los octavos de la Champions, no dejan de ser exigencias mínimas para quien ha gozado del mayor presupuesto de su historia. La Copa sí vale un pepino y más con denominación de origen. A por él.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla