José María Cruz
José María Cruz

Las estructuras del Sevilla, más a prueba que nunca

José María Cruz y Jesús Arroyo, figuras en la sombra, ni tienen cláusulas de rescisión ni basta para sustituirlos alguien al que le hierva la sangre
Por  10:15 h.

EL Sevilla echó a los Tigres a Guido Pizarro, que lejos de ser devorado se convertirá en el jefe de la manada, y con él ha abierto la puerta a muchos otros que irán desfilando en los próximas semanas, más pronto que tarde porque el inicio de la pretemporada y el debut competitivo apremian. Serán más los obligados a irse o a dar vueltas en solitario o en comandita por los campos de la ciudad deportiva, pero alejados del grupo, que los dueños de su destino. Clement Lenglet y Steven NZonzi son los únicos que pueden permitirse decidir dónde juegan la próxima temporada, más el defensa que el centrocampista por razones de edad, por cuanto la cláusula de rescisión no supondrá un problema para sus clubes de destino de mantenerse el interés por ellos. Tras el «dejen salir» llegará el «pueden entrar».

Esa vorágine de contactos y negociaciones van a poner a prueba la solidez de lo que queda de la estructura pasada del club. Se fueron Monchi, su mano derecha Miguel Ángel Gómez y otros miembros con experiencia del gabinete del gaditano; fracasaron los que los sustituyeron, ya idos también, y ahora las circunstancias han obligado al consejo a delegar en un grupo, como el comandado por Joaquín Caparrós, muy sevillista, se supone con buen ojo futbolístico, pero sin experiencia en la gestión.

A efectos prácticos nada cambia. Monchi, incluso tras su master en Londres, no pasaba de informante y opinante tras decidirse por tal y cual; el peso de los contactos y los regateos recaían en José María Cruz y Jesús Arroyo, director general y subdirector, puestos en números e idiomas y más que picardeados ya con la espada y el florete. Si importante era el cometido del de San Fernando, tanto o más lo es el de este dúo dinámico nada más terminan las temporadas. De su gestión dependen muchos millones de ahorro, muchos de ganancia. Más esta temporada, en que las gestiones para firmar un director deportivo experto en ciencias y letras fracasaron. Encontrar, o formar, a ejecutivos como ellos para el área deportiva debería ser un objetivo inmediato. Ni Cruz ni Arroyo tienen cláusula de rescisión ni basta para sustituirlos alguien al que le hierva la sangre.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla