Correa y Ben Yedder, en el Sevilla-Maribor (Juan Manuel Serrano)
Correa y Ben Yedder, en el Sevilla-Maribor (Juan Manuel Serrano)

Le faltan muchas cosas pero no son victorias

La hibridez en las convocatorias del Sevilla no facilita la compenetración de los jugadores, pero el lastre que supone hoy trocará en eficacia mañana
Por  10:00 h.

Ganar sin jugar bien siempre se ha interpretado como virtud de equipo grande. No hay flor que supere tanta sequía en el buen manejo del balón. El Sevilla de Berizzo lleva lo que lleva (cuatro partidos ganados y uno empatado en Liga, invicto en Europa tras cuatro compromisos) sin haber hecho aún un partido redondo. Cuadrados, rectangulares e incluso uno ovalado, como aquel de la vuelta contra el Basaksehir turco que acabó con respingo y patadón a seguir, ha habido varios y salvo el disputado en el Wanda Metropolitano todos tuvieron apunte en el haber. El sevillista que no tenga por rostro un emoticono sonriente debe hacerse mirar la colección.

Frente al Maribor, esloveno y eslomenos (que se despacha), el equipo dio un paso adelante cuando desde el comienzo de la temporada abundaron los laterales. O hacia atrás, con lo fácil que es recibir de cara, girarse y encarar la meta rival en lugar de devolver el balón a quien te lo dio. Eso, verticalidad, profundidad, velocidad, en la segunda línea de ataque cuando el balón llega a la inmediaciones del área contraria es lo que necesita el equipo, aún sin desembarazarse de la hipoteca del dúo Sampaoli/Lillo, cuyo sentido de la posesión estaba reñido con el riesgo.

Le quedan otras muchas cosas a resolver al técnico sevillista: hay un verdadero desierto entre la defensa y el resto del equipo cuando se saca el balón, con el peligro consiguiente del robo rival y la inferioridad defensiva que se derivaría del contragolpe; mayor compenetración entre los laterales y los exteriores en las internadas por la banda; más movilidad en los que se sitúan entre líneas para, entrando y saliendo del área, proponerle soluciones a los dueños del último pase y aumentar la frecuencia de los remates a puerta.

Esas tareas aún por acometer tienen un obstáculo importante para su buen fin. Berizzo rota tanto que llevará un tiempo el que todos se conozcan. No hay dos bloques que, por separado, se estén asociando, lo que facilitaría el aprendizaje, sino que la hibridez de las convocatorias fomenta la presencia de compañeros nuevos jornada tras jornada. Lastre para hoy, pero un seguro de eficacia para mañana.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla