Mañana ilusionante en un hoy espléndido

Por  0:49 h.

Mientras en Madrid el verde del Bernabéu se convertirá en un tapete donde se pondrá en juego la prima del siglo y en Tarragona el Gimnástico hará su última genuflexión ante un Barcelona que lo acompañará en el rosario, el Sevilla se apresta a vivir otra jornada de exaltación del orgullo, porque pase a lo que pase en otros páramos, haya carambolas o no que lo acerquen al título de Liga, se volverá a sentir triunfador a una semana de poderlo ser de nuevo esta temporada.

Porque para este equipo siempre hay un mañana ilusionante por más que el hoy sea espléndido. Y lo será hasta el final, hasta la última curva de un trayecto que seguirá más allá de la parada y fonda de la final de la Copa del Rey, pues en circunstancias normales, al día siguiente, 24 de junio en todos los calendarios, el filial debe jugarse con el apoyo de su gente en la grada, el ascenso a Segunda división A, un logro que convertiría los terrenos de la carretera de Utrera en un potrero con proyección internacional.

Será difícil para el club repetir una temporada como la actual en la que todo han sido sonrisas, pero la dificultad estribará en igualar o superar la cantidad de hitos conquistados, no en la calidad de los mismos, pues a nadie se le escapa que lo forjado por José María del Nido no tiene techo conocido y que los éxitos seguirán llegando por más que las exigencias sean cada vez mayores. La principal será convertir en habitual lo que ahora es extraordinario. Y lo extraordinario ya ha sido mucho.

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Redacción

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