Pablo Machín posa con la camiseta del Sevilla con su nombre (Foto: J. J. Úbeda/ABC)
Pablo Machín posa con la camiseta del Sevilla con su nombre (Foto: J. J. Úbeda/ABC)

Machín, un pragmático con una única ambición: ganar

Primeros días del técnico al frente del Sevilla FC
Por  10:04 h.

PABLO Machín quiere ganar y luego ganar. Habitualmente tal ambición suele matizarse con un «mejor con buen juego», pero en este caso el soriano no lo dijo, acaso porque para él el buen juego es ganar y lo mismo le da con el balón en el bolsillo todo el tiempo que robado del ojal ajeno y llevado en contragolpe a la red. Machín es pragmático, tanto que acepta la realidad de un contrato millonario con el Sevilla como la hipótesis que de haber fracasado en el fútbol sería hoy un tractorista en su tierra de los que enjuiciaría a sus hoy colegas por la forma de plantear los partidos, mientras los veía por televisión y no a ras de césped. Causó buena impresión el hombre en su presentación: humilde, pero ambicioso; admitiendo que sigue aprendiendo, pero orgulloso de lo que ha hecho; sin vender humo, pero deseoso de festejar éxitos con un habano XXL; seguro de sí mismo, pero abierto al consejo; conocedor del plantel y de las necesidades del mismo, pero también de los lastres; confiado en la bondad de su sistema, pero sin dogmatismos. El corolario lo puso él: «Vengo con la intención de hacer una temporada histórica».

Con el fichaje del técnico, de porte más manchego que castellano pese a su cuna, se abandona en el trastero la enseña del toque con que Monchi abanderó los fichajes de Sampaoli y Berizzo, y se apuesta de nuevo por ese perfil de técnico emergente con mucha ambición ya oficiante en el club en el pasado y que podía estar simbolizado por los Juande Ramos, Manolo Jiménez, Marcelino García Toral o el siempre sonante Míchel. Unai Emery no sería un ejemplo porque venía de convertir al Valencia en un habitual de las plazas de la Champions.

A nadie se le escapa que tan importante será la actividad pedagógica del ex entrenador del Gerona para que arraigue en sus jugadores la presión alta, la defensa adelantada y la exigencia de llegar cuanto antes al área rival, como acertar en el presumiblemente voluminoso cambios de cromos que se espera en el plantel. Esperan de nuevo tres competiciones, una de ellas injertada en plena pretemporada y de suma importancia para la entidad. Caparrós y él se la juegan nada más llegar.

Francisco Pérez

Francisco Pérez

Colaborador de Opinión en Deportes ABC de Sevilla