Minutos y fidelidad

Por  3:09 h.

Luis Fabiano se quejaba al final del partido de Mallorca de la decisión de Manolo Jiménez de sustituirlo en el descanso. O el brasileño es muy ingenuo o la estrategia que le marcan es la de hacerse el sueco de Copacabana, porque está claro que siendo como es una garantía de gol esta temporada, la resta de minutos no tiene tanto una connotación deportiva como de despacho. El ariete, que estaba en racha, veía como con cada gol subía su caché y disminuían la ganas de su representante de sentarse a negociar su renovación. Me da que le han cortado el grifo y que va a seguir jugando lo justo hasta que renueve el contrato. Y si no lo hace, ya se verá lo que juega. En Mallorca, Kanouté lo hizo olvidar y Koné, por vez primera, presentó sus credenciales.

Ocurre con el delantero un caso parecido al de Poulsen, que de disputarlo todo ha pasado al banquillo. El danés tiene toda la pinta de tener cerrada su marcha del club a final de temporada y parece un contrasentido seguir dándole cancha cuando jugadores como el argentino Fazio o el brasileño Renato necesitan rodaje y cariño; ellos no sólo son presente sino también, sobre todo en el caso del defensa metido a medio, futuro.

Esta peleando el Sevilla por una plaza en la Liga de Campeones y lo hace jugando al mismo esta partida de ajedrez que supone no hacer el tonto primando los intereses particulares sobre los colectivos. El mensaje parece claro: quien quiera lucirse vistiendo de blanco, que refrende primero su fidelidad al club. No de palabra, que puede ser de ojana, sino con firma y rúbrica.

Redacción

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