Monchi y el fracaso

Por  0:24 h.

Monchi se remitió a la historia para avalar la sensatez de sus palabras. “Decir que clasificarse para la UEFA es un fracaso sería absurdo”, había declarado momentos antes. Lo podía haber dicho de otro modo: “Hace unos años nos dábamos con un canto en los dientes por ir a Europa aunque fuera en vagón de tercera y ahora que no sólo lo hacemos en primera sino que además durante dos años hemos ejercido de locomotora, hablamos de fracaso”. O también lo podía haber manifestado así: “Clasificarse para la UEFA no da para cantar otro año igual porque lo igual por aquí en el pasado ha sido no clasificarse para nada”. Y así estariamos dos semanas enumerando las formas que tenía el director deportivo sevillista de decir que el sevillismo exagera si sólo da valor a clasificarse para la Liga de Campeones, que el éxito pasado no debe subirse a la cabeza presente y futura.

Bueno, pues comentado todo esto, clasificarse para la UEFA sí es un fracaso, se diga lo que se diga, porque se confeccionó una plantilla no para conseguir ese premio menor sino para luchar por la Liga que, no olvidemos, se acarició la temporada pasada. Se podrán poner media docena de atenuantes para mitigar la decepción por no cumplir con el objetivo previsto, que era estar entre los cuatro primeros, pero no por eso se habrá dejado de alcanzar la meta y eso es un fracaso. Y tan cierto es eso que el presidente ya ha avisado que de no conseguir el equipo una plaza de Champions habrá que vender activos, es decir jugadores, porque no se puede tener una plantilla de Liga de Campeones sin participar en la competición de las estrellitas. La próxima temporada, remodelado el plantel, el objetivo será también entrar en la Champions, pero no como deber, sino deseo.

En el club blanco no se ha vendido humo, sino expectativas, por lo demás avaladas por los resultados. De igual forma no debe usarse el humo para tapar una mala temporada ni los errores en la composición de la plantilla o de la elección del cuerpo técnico. No siempre se acierta. Pifiar una vez cada seis años lo firma cualquiera en el mundo del fútbol. Sobre todo quien, salvo el último lustro, ha pifiado mucho durante más de cincuenta años.

Redacción

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